Un espacio barrial de contención con las herramientas del ajedréz
Para un grupo importante de chicas, chicos y pobladores del barrio Santa Rosa de Lima, el 10 de setiembre no es una fecha más. Ese día va a cumplir un año el Lugar Barrial de Ajedrez. Antes se llamaba Liga, pero esa denominación tuvo que ser cambiada. El objetivo es el mismo: ofrecer un espacio de contención, entretenimiento y capacitación a través del ajedrez, disciplina a la que se sumó más tarde plástica y baile contemporáneo.
Todo comenzó hace casi un año, en el Ciame -ex hogar Belgrano-, un espacio que la Dirección Provincial del Menor, la Mujer y la Familia prestó en Mendoza al 4200. El origen de toda la historia fue Atahualpa Larrea, el chico de Santa Rosa que, con su vivienda, sus pertenencias y sus juguetes inundados descubrió en el ajedrez un nuevo talento.
Su historia tuvo difusión en los medios, conmovió y movilizó a la comunidad barrial. “Los chicos se vieron reflejados, supieron que ellos también podían hacerlo”, cuenta ahora Susana Silván, una de las integrantes de la comisión del LBA junto con los padres de Atahualpa: Marcela Faraones y Juan Larrea.
La historia trascendió y creció, y surgió entre los propios vecinos la idea de generar un espacio para otros chicos que quisieran aprender y desarrollar la técnicas de ajedrez. Desde hace casi un año, cada sábado, entre las 9 y las 13, las habitaciones cedidas por el organismo oficial se pueblan de chicos y chicas, de 6 años hasta adolescentes, la mayoría de Santa Rosa de Lima. Muchos van a aprender a jugar ajedrez y lo hacen en tres niveles, cada grupo con un profesor: Osvaldo Silva para los que recién se inician; Adolfo Poch para el intermedio y Juan Carlos Avarese en el nivel superior. Algunos no van solos: los acompañan padres y madres que también descubren los secretos de una disciplina milenaria y encuentran una actividad que pueden compartir con sus hijos.
Para aquellos que no quieren hacer ajedrez, está el taller de plástica que llevan adelante Marcela y Susana, con la ayuda de otros padres que se suman para colaborar. Y cerca del mediodía llega Gabriela Zárate, con el taller de danza contemporánea y expresión corporal, una propuesta que desde hace dos meses congrega a más chicas que chicos y pretende, más allá de técnicas y coreografías, conocer el propio cuerpo y generar movimientos propios.
Preparando el festejo
Para el 10 de setiembre la consigna es “celebrar a lo grande”, con un festival y -no podía ser de otra manera- con un torneo de ajedrez en el que podrán participar integrantes de Caia, un circuito infantil que reúne a pueblos de Córdoba y Santa Fe. en el marco de ese circuito, los chicos del LBA viajaron en junio a la ciudad cordobesa de San Francisco.
Más allá de la euforia que acompaña el primer aniversario, están las necesidades que precisan cubrir: faltan libros para completar los estantes que ocupan las paredes de la concurrida biblioteca, y materiales para desarrollar las tareas de plástica. Todo viene bien: plasticolas, crayones, tijeras, pinturas. Hasta las piezas sueltas de ajedrez son bienvenidas: esas que en casa estorban y no encuentran lugar, pero que en el LBA permitirán completar tableros y alimentar nuevos sueños.
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