UN EX FUNCIONARIO DEL MENEMISMO LLORÓ ANTE UN TRIBUNAL ORAL
El ex secretario de Recursos Hídricos del gobierno de Carlos Menem, Mario Caserta, quien estuvo preso hace quince años por supuesto lavado de dinero, lloró ayer ante los jueces que comenzaron a juzgarlo por un caso de estafa.
“Si hubiera sabido que eso estaba sucediendo en mi estación de servicio, no me hubiese quedado allí”, les dijo Caserta a los miembros del Tribunal Oral en lo Criminal N«0 10, Silvia Mora, Jorge Bustelo y Alejandro Becerra.
El ex funcionario menemista, quien estuvo involucrado en el escándalo conocido como Yomagate y podría ser condenado a seis años de cárcel, está acusado ahora de haber estafado a un grupo de personas a través de una mesa de dinero que habría funcionado en una estación de servicio de su propiedad.
La Justicia imputa a Caserta la comisión del delito de administración infiel. El ex funcionario negó conocer a los 41 denunciantes, quienes habrían confiado dinero en sumas que van de los mil a los 160 mil dólares.
En su declaración, Caserta le aseguró a los jueces que “jamás” tomó dinero para “trabajarlo”. La fiscalía lo acusa a él y a otros imputados de “haber incurrido en la administración infiel de sumas de dinero que les entregaran distintas personas a cambio de la percepción de un interés mensual de un 3%, incumpliendo el pago de los intereses y la devolución del capital en perjuicio de los inversores”.
Los depósitos habrían sido efectuados “en el interior de la estación de servicios denominada ‘Automax’, sita en Salta 1852, en el barrio de Constitución de esta ciudad, desde el año 1993”, a cambio de pagarés o cheques personales de otros acusados.
Caserta, que afrontó el Yomagate junto a la ex secretaria presidencial Amira Yoma, explicó a los jueces el modo en que compró el establecimiento, tras la venta de unos campos, pero insistió: “Allí no funcionaba ninguna mesa de dinero”.
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