UN FALLO QUE LLEGÓ TRAS UN AÑO Y MEDIO DE CAMBIOS EN NOMBRES Y OPINIONES
La nueva Corte Suprema, después de la debacle de la denominada “mayoría automática menemista”, dio su primer gesto a favor de la pesificación en julio, cuando en el llamado caso Cabrera rechazó el reclamo de una persona que pesificó sus dólares a $ 1,40, y luego fue igual a la Justicia para recuperar la diferencia. De allí en más, sólo hubo señales que condujeron a la decisión de esta mañana.
Si la decisión sobre el tema de fondo se demoró meses fue porque el Tribunal aún se estaba componiendo (en algún momento se pensó en esperar a Carmen Argibay, ya designada pero terminando su función en la Corte Internacional de La Haya) y por lo delicado del tema.
Esa nueva composición impulsada por el oficialismo fue clave para que la Corte diera una voltereta de 180 grados en un año y medio. En marzo de 2003, en el fallo San Luis, cinco jueces de la Corte habían votado en contra de la pesificación. De ellos, sólo Fayt estuvo en el acuerdo de hoy para ratificar su postura. Los otros cuatro (Julio Nazareno, Eduardo Moliné O’Connor, Guillermo López y Adolfo Vázquez) ya no están en el Tribunal.
Nazareno, López y Vázquez renunciaron mientras enfrentaban sendos juicios políticos por mal desempeño. Moliné O’Connor soportó la embestida hasta el final y fue destituido. La Corte cambió de cara en ese proceso que duró meses. Y también su visión sobre la crisis de fines de 2001.
La mudanza de nombres y opiniones fue gradual y se consolidó con numerosos fallos particulares que derivaron en el de esta mañana, ya sobre la cuestión de fondo. Por ejemplo, el que hace una semanas obligó al camarista civil Claudio Kiper a devolver un depósito bancario por 280 mil dólares que había retirado gracias a una medida cautelar, cuando se encontraba vigente el “corralito”.
Este contenido no está abierto a comentarios

