UN FANTASMA SOBREVUELA SANTA FE
La sombra de Carlos Reutemann se proyecta sobre el gobierno no-nato de Jorge Obeid y genera más oscuridad que frescura. La reunión del viernes del Partido Justicialista estuvo a punto de propinarle al “Turco” el papelón inédito de tener que recular en la primera acción de gobierno antes de asumir: el respaldo del reutemismo a la Ley de Lemas ha comenzado a triturar la promesa del candidato y a dejar en evidencia el doble discurso de “Poncio Piloto” y sus tribunos que a caballo de la repulsa popular juraban que la del 7 de setiembre pasado sería la última elección con Ley de Lemas. Pero la falta de respaldo a la anunciada derogación del sistema electoral no ha sido el único dolor de cabeza en esta interminable transición; el lastre que deja el Lole con los nombramientos de última hora (el de Horacio Usandizaga en el Enress
es el más pesado) la indefinición entorno a si el Banco de Santa Fe continuará siendo el agente financiero de la provincia, el emplazamiento a Aguas Provinciales, el veto de algunos nombres para ocupar lugares clave en la nueva administración son algunas cuentas del collar que el Lole ajusta sobre el cuello de su sucesor.
Hasta el momento Obeid ha evitado la confrontación con Reutemann. Anunció que “no pelearé la presidencia del PJ”, explicó que “no me voy a meter en la elección de autoridades de las cámaras” (donde Reutemann tachó a Roberto Rosúa como presidente de la Cámara baja), anticipó que “no voy a hacer nada con el tema del banco” y admitió que “va ha haber representación de otros sectores del partido en el gobierno” (en obvia alusión a los hombres que colocará Reutemann).
Salvo la casi segura designación de Walter Agosto en Hacienda, el resto del gabinete permanece en secreto. Hay algunas pistas e insinuaciones que el propio gobernador electo ha hecho sobre todo para tranquilizar a algunos sectores que le reprochan anticipadamente una desproporción geográfica en la primera línea. Obeid ha asegurado que habrá por lo menos un trío de ministros de Rosario, y se presume que podrían ser la de Educación, el que esté al frente de la nueva cartera de Derechos Humanos y probablemente Salud a lo que habría que agregar el nombre de Norberto Nicotra que sería el delegado de Santa Fe en la Región Centro (?). Pero más allá de ese equilibrio que en rigor no es relevante, lo que resta conocer es cual será el grado de dependencia política que tendrá el nuevo gobierno del mandatario saliente que a caballo de casi el 60% de los votos mira por encima del hombro al resto de los mortales, incluidos sus compañeros peronistas (al menos de los de Santa Fe).
“Yo no me voy a pelear con el Lole”, es una de las frases que más seguido repite el futuro gobernador, y en realidad ha hecho más concesiones de las que se podía presumir y eso hace replantear cual es el grado de apoyo que tiene Obeid en la Casa Rosada, teniendo en cuenta que el 2007 está ahí no más para el “clan K” que gobierna pensando en 8 años cuando todavía no comenzó su período constitucional.
Danilo Kilibarda –que es el reutemista que se perfila para presidir la Cámara de diputados– Esteban Borgonovo –que volvería al aeropuerto o a la Secretaria de Derechos Humanos– son dos de los nombres que podrían aparecer en el nuevo gobierno y no causar heridas. Otra cosa sería que Alberto Hammerly ocupara el Ministerio de Obras Públicas, para citar un ejemplo de lo que podrán ser los próximos años según Obeid ceda o no también a esas exigencias. No solo por el manejo de áreas estratégicas del gobierno sino por la negociación para aprobar leyes, lo que en definitiva marcará el perfil del gobierno.
En ese sentido el dilema que se le plantea al gobernador que asumirá el 10 de diciembre es mucho más profundo que el “toma y daca” que se insinúa hasta ahora. La brecha es ideológica, y si Obeid sigue pensado lo que pensaba en la campaña –y no hay ninguna razón para que no sea así– el choque con Reutemann será inevitable. Ya se vió como actúan los diputados reutemenemistas en la cámara de la nación, defendiendo al amigo de Carlos Menem que todavía está en la Corte Suprema, como lo hizo Angel Baltuzzi que superó en su arenga inclusive a Alejandra Oviedo, la diputada riojana que es algo así como Menem sin patillas y con el cabello aclarado. El Presidente prestado del PJ santafesino se justificó explicando que en su momento había votado el jucio político de Adolfo Vázquez y que ahora le tocaría a Agusto Belluscio antes que al amigote de Carlitos. La exposición de Baltuzzi ocurrió al dia siguiente del resbalón electoral del Presidente Kirchner en Mendoza, donde ganó la UCR y en La Pampa, donde aún hay sobrevida menemista al nivel de la que se puede encontrar en Santa Fe.
Es curioso; en la misma semana el diputado Baltuzzi se opuso en la cámara baja al juicio político a un cortesano menemista y encabezó en el PJ provincial la oposición a la derogación de la Ley de Lemas que el Gobernador electo anunció como primer acto de gobierno. ¿Mucho no?
“Hace 8 años pasó lo mismo, un gobernador con el 20% de los votos está condenado a ceder permanentemente” dijo a Rosario/12 un dirigente de la oposición que imagina la reedición del período ’95-’99 en el que Obeid fue sistemáticamente acorralado por el reutemismo.
En términos matemáticos no habría mayores diferencias con el presente, sin embargo después del 27 de abril algunas cosas han cambiado, sobre todo si se tiene el cuenta que el hombre que hoy cosecha el mayor nivel de adhesión en la opinión pública consiguió aquella noche casi el mismo porcentaje que Obeid en la elección provincial.
Por eso mismo; no se trata de números sino de ideas, y estás no se basan en cálculos sino en convicciones.
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