UN FLETERO CONTRATADO PARA UNA PARTICULAR MUDANZA
Tras la odisea, el fletero soportaba con paciencia las chanzas del barrio.
En menos de doce horas Eduardo Toledo se convirtió en el fletero más popular de Empalme Graneros, fama que inclusive trascendió las fronteras del noroeste rosarino. Es que, sin saberlo, el hombre de 54 años fue contratado para desvalijar la casa de un anciano que está internado –emplazada en Nicaragua 724 bis– de la que sacó varios electrodomésticos junto a un ladrón que requirió sus servicios para realizar la especial mudanza. Al observar movimientos sospechosos, una vecina alertó a la policía, que primero aprehendió al fletero inocente, luego recuperó los bienes robados y finalmente detuvo a los autores del robo. Pero ése no fue el único golpe que ocurrió en Rosario. Anteayer los propietarios de dos departamentos céntricos, que estaban de vacaciones, se encontraron con que sus viviendas habían sido robadas, mientras que una mujer que vive en Cochabamba al 1900 sufrió la visita de ladrones mientras dormía que robaron en su casa y además cenaron. En tanto, una anciana de Funes y otra de Pérez fueron víctimas de un asalto a mano armada.
A las 14.50 alguien llamó a la puerta de Juan B Justo 3244 y Toledo se alegró por el nuevo viaje que se le presentaba. Tenía apenas unos quince minutos para cumplir con el pedido porque se había comprometido para realizar otra mudanza que tal vez le demandaría toda la tarde. “El muchacho tendría unos 25 o 26 años y sólo lo conocía de vista, de verlo alguna vez caminar por el barrio”, relató el dueño del rastrojero que luego de concretar el negocio, previo pago de 10 pesos, rumbeó con el cliente a “buscar unos muebles”. Antes de llegar a destino, en Nicaragua al 700 bis, ambos pasaron a recoger a otro joven que los ayudaría a cargar con las cosas.
Toledo asegura que en ningún momento percibió actitud extraña y cuando arribaron a la casa, otra persona los estaba esperando con una heladera, dos garrafas y un lavarropas ya listos para transportar, elementos que ubicaron con cuidado en la chata. “Antes de que nos fuéramos una vecina le preguntó al muchacho si tenía autorización de la señora pero le contestó que ya habían hablado por teléfono sobre el asunto”, señaló el fletero, todavía sorprendido por la naturalidad con la que actuaron los tipos y la forma en que lo engañaron. El propietario de la vivienda es Mario Antonio Godoy, un anciano que se encuentra internado. Tras concluir con la carga de los muebles, todos se dirigieron a una casa ubicada en Franklin y Fraga, el destino final de los electrodomésticos.
Luego la tarde transcurrió sin sobresaltos y Toledo mantuvo su rutina acostumbrada, marcada esta vez por los viajes de una mudanza que realizó en Granadero Baigorria. Pero cuando llegó a su casa, una de sus hijas le avisó asustada que una patrulla del Comando Radioeléctrico lo andaba buscando. “Pero qué hice yo, si soy un laburante que nunca jodió a nadie”, se preguntó el hombre luego de advertir a los agentes apostados frente a la vivienda. Según afirmó una fuente policial, la misma vecina que interpeló al ladrón cuando trasladaba las cosas tomó el número de patente del rastrojero y alguien lo siguió.
Toledo debió acompañar a los policías hasta la comisaría 20ª, adonde quedó demorado en averiguación de antecedentes –trámite que reveló una foja limpia del más mínimo delito–. En ese lapso, el hombre brindó datos sobre el lugar donde había trasladado los objetos robados. Inclusive, él mismo acompañó a la policía a buscarlos y los devolvió con su propio rastrojero a la vivienda de Nicaragua al 700 bis.
Ayer por la tarde, el fletero no daba más por las chanzas que le jugaban los vecinos de Empalme Graneros. “Che, necesito un flete para una mudanza”, le gritó el conductor de una moto que transitó veloz por la puerta de la casa. Personal de la comisaría 20ª le seguía las huellas a los ladrones del insólito robo, que fueron detenidos.
Desvalijan dos departamentos del centro
Dos departamentos del centro de Rosario fueron desvalijados por delincuentes que aprovecharon que los dueños estaban de vacaciones fuera de la ciudad. Ambos hechos fueron denunciados ayer en la comisaría 3ª, pero los pesquisas no sabían hasta el momento el día en que ocurrieron los atracos.
Uno de los casos ocurrió en un departamento ubicado en el 5º piso de Brown 1919, propiedad de Gustavo Avetta, de 46 años, quien denunció que los ladrones se llevaron electrodomésticos y 16 teléfonos celulares.
Otro episodio ocurrió en el octavo piso de un edificio recientemente inaugurado, ubicado en Presidente Roca 231, donde los ladrones forzaron una puerta blindada y se llevaron todo lo que hallaron en el lugar. En Cochabamba al 1900, ingresaron delincuentes forzando una ventana y, además de robar, se dieron tiempo para cenar. Huyeron por la puerta llevándose las llaves.
Por su parte, en Funes, cinco ladrones encapuchados aparecieron en una estancia y luego de reducir a los propietarios de la finca se llevaron dinero en efectivo, alhajas y varios electrodomésticos, que finalmente tuvieron que dejar por la pronta llegada de un móvil policial.
Brutal golpe contra un matrimonio de ancianos en Pérez
Tres encapuchados ingresaron anteayer a la noche a una vivienda de la localidad de Pérez y tras amenazar, golpear y maniatar a una anciana de 80 años que se encontraba con su esposo y una muchacha de 23 años, lograron alzarse con cinco mil dólares que la mujer tenía ahorrados y varias alhajas cuyo valor no fue especificado. La puerta de la casa, ubicada a sólo una cuadra de la comisaría, estaba abierta, por lo que los ladrones ingresaron sin problemas. Los investigadores aseguraron tener una pista firme sobre los delincuentes.
El hecho ocurrió el martes, minutos antes de las 23, en la vivienda ubicada en 1º de mayo al 2100 de Pérez. Allí vive un matrimonio de ancianos, que en ese momento se encontraba con una joven, que es comadre de la pareja y que tiene 23 años.
Fuentes policiales relataron que, en forma sorpresiva, ingresaron tres encapuchados armados aprovechando que la puerta de calle estaba abierta. Y aseguraron que, utilizando una cinta de embalar, ataron a las tres personas y las amordazaron. La anciana se llevó la peor parte ya que fue golpeada por uno de los delincuentes que le exigía el dinero. En pocos minutos lograron apoderarse de los ahorros de la pareja: 5.000 dólares y varias alhajas cuyo valor no fue especificado por la dueña de casa. Después se dieron a la fuga, aunque las víctimas no lograron ver si lo hicieron a pie, o si alguien los aguardaba en las cercanías en un vehículo.
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