Un gol argentino le dio la Copa del Rey al Zaragoza ante el Real Madrid
Todos los caminos conducían a los penales. A esa altura, en el final del segundo tiempo suplementario, el cansancio era moneda corriente, en unos y otros. Pero Luciano Galetti tuvo su chance y no la dejó pasar. Recibió fuera del área, acomodó su cuerpo y sacó un derechazo bajo, en comba, que picó antes del arco y se metió junto a un palo. Gol y título. Locura del Zaragoza de los tres argentinos (el propio Galetti, Ponzio y nada menos que la figura Milito), sorpresivo campeón de la Copa del Rey, y tristeza lógica del Real Madrid, que perdía así por primera vez en la temporada. No se dieron respiro El partido tuvo en el arranque una dinámica permanente. Abierto, con muchos espacios, el ida y vuelta se hizo intenso. El Real Madrid, no obstante, tomó la iniciativa, sobre todo con la proyección por los costados. Figo, por la derecha y Roberto Carlos por la izquierda. Zidane, en medio de los dos, asumió el rol de conductor y su equipo, entonces, no tardó en arrinconar al Zaragoza. Nadie se extrañó cuando Los Galácticos se pusieron en ventaja. Tiro libre frontal, a más de 25 metros del arco. Le dio en comba Beckham y la pelota se metió cerca de un ángulo. A partir de ahí, Zaragoza salió desesperadamente a atacar. Dejó espacios atrás y el partido se hizo bárbaro. Hubo llegadas en los dos arcos, pero Dani definió casi en el punto del penal, con un derechazo violento, ante la pasiva mirada de los defensores. Para sorpresa general, casi cuando terminaba el primer tiempo, Villa puso el 2 a 1, con un penal muy bien ejecutado. Se esperaba la arremetida del Real Madrid. Así fue, nomás. Desde el vamos del complemento sumó gente en ataque y alcanzó la igualdad otra vez con un tiro libre. El perfil era ideal para Beckham, pero sorprendió Rober Carlos, con un zurdazo bajo que se coló en medio de una barrera que se abrió justo. En la media hora final, Real Madrid atacó por todos lados, pero sin precisión. Mientras que el Zaragoza, con un hombre de menos por la expulsión de Cani, aguantó muy bien parado e incluso pudo ganar el partido, cuando Galetti tardó en definir con el arquero jugado al otro palo. Quedaba media hora del suplementario. Real Madrid, con un hombre de más, se jugó el resto. Pero físicamente no tenía más que dar. Y de a poco, Zaragoza se fue dando cuenta de que podía aspirar a algo grande. Tuvo su chance y Galetti la mandó adentro. Nada, pero nadie, lo podía creer.
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