UN GRUPO ARMADO TOMÓ POR ASALTO Y QUEMÓ EL PARLAMENTO PALESTINO
La grave crisis política palestina se tradujo ayer en una feroz ola de violencia en pleno Parlamento. Cientos de miembros de las fuerzas de seguridad leales al presidente Mahmud Abbas desataron su furia contra el gobierno encabezado por la organización Hamas, con disparos e incendios en edificios parlamentarios y del gabinete en Cisjordania, en protesta por un ataque contra sus compañeros en la Franja de Gaza. La escalada dejó al menos dos muertos y 15 heridos, y obligó al presidente a declarar el estado de emergencia.
Estos enfrentamientos se enmarcan en la lucha política que se desató en los últimos días, tras la decisión del presidente Abbas (conocido también como Abu Mazen), jefe de Al Fatah, de convocar para el 26 de julio a un referéndum sobre un documento que reconoce implícitamente a Israel. La propuesta generó el abierto rechazo de los islamistas de Hamas, que controlan el Parlamento y el Consejo de ministros desde que derrotaron a Al Fatah en las elecciones legislativas de enero.
Los seguidores del moderado Mazen destrozaron a tiros las ventanas del Parlamento, en Ramallah, Cisjordania, y luego irrumpieron en los dos edificios del complejo del gabinete, donde destruyeron muebles y computadoras, además de dispersar documentos. La tensión creció aún más a la noche, cuando hombres armados entraron al edificio donde está la oficina del primer ministro Ismail Haniyeh —quien no estaba en el lugar— y provocaron un incendio que causó graves daños, aunque no dejó víctimas, informaron testigos.
“Cada vez que toquen a uno de los nuestros en Gaza, nosotros tendremos a diez de los suyos en Cisjordania”, advirtió un miembro de la fuerza Seguridad Preventiva, leal al partido de Mazen, al salir del edificio incendiado. Decenas de hombres armados de las Brigadas Mártires de Al Aqsa, una milicia cercana a Al Fatah, se sumó a los disturbios.
Además, militantes de Al Fatah secuestraron temporariamente a un diputado de Hamas, Khalil Al-Rabai, pero lo liberaron luego de que Mazen se contactara personalmente con los secuestradores. Militantes de Hamas también secuestraron a un miembro de las Brigadas de Al Aqsa, pero lo liberaron poco después.
La violencia en Cisjordania fue en respuesta a un ataque cometido a la mañana en Gaza por hombres de Hamas en una instalación de la Seguridad Preventiva. La agresión desencadenó una manifestación de repudio que culminó con los graves enfrentamientos en Ramallah. La jornada dejó como saldo dos muertos —uno de Hamas y uno de Al Fatah— y unos 15 heridos, entre ellos algunos niños, según trascendió.
Es que la lucha de poder gira también en torno al control de las fuerzas de seguridad. Como la mayor parte de las fuerzas son leales a Mazen, Hamas instaló su propia milicia privada en la Franja de Gaza, lo que ha incrementado las tensiones. En los últimos dos meses, unas 20 personas han muerto en choques entre las dos facciones palestinas en Gaza.
Anoche, el presidente Mazen declaró la alerta máxima y ordenó reforzar la seguridad nacional para desplegar unidades en el sur de la Ciudad de Gaza.
Además, exigió a las fuerzas de seguridad que impidan patrullar en las calles a los grupos armados palestinos, principalmente la fuerza paramilitar de Hamas.
El presidente palestino se reunió más tarde con una delegación de líderes de Hamas en su residencia en Ciudad de Gaza, en un nuevo intento por saldar la disputa por el rechazo de Hamas al referéndum sobre una solución de dos Estados con Israel. Pero no se llegó a un acuerdo, dijo el jefe del grupo parlamentario de Hamas, Jalil Al Hayyah.
“Hemos rechazado el referéndum, pero hemos decidido continuar el diálogo con la esperanza de que se salde con éxito”, declaró Al Hayyah. Las conversaciones continuarán hoy.
El documento que Mazen busca someter a consulta popular propone la creación de un Estado palestino en los territorios conquistados por Israel en 1967, un gobierno de unión nacional y el fin de los ataques palestinos en territorio israelí. Esto significa el reconocimiento implícito de Israel, algo que Hamas rechaza.
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