UN GRUPO LOCAL NEGOCIA LA COMPRA DE METROGAS A LA INGLESA BRITISH GAS
Nosotros entrenamos para reemplazar a los jugadores de Primera A, cuando se lesionen o el referí los eche. Ahí estaremos”, dijo hace tres meses a Clarín Alejandro Ivanissevich, presidente de Emgasud. Ahora se le dio la oportunidad que estaba esperando: está cerrando la compra de MetroGas, la distribuidora de gas de Capital y el sur del Gran Buenos Aires .
Ivanissevich tiene avanzadas negociaciones con British Gas, que controla y opera la empresa. Repsol-YPF es el otro socio de peso.
“No desmentimos ni confirmamos esa versión”, dijo Carlos Serrano, vocero de Emgasud, ayer. Sin embargo, Clarín pudo confirmar lo avanzado de las negociaciones. Ivanissevich estaría a punto de emprender otro viaje a Londres.
La operación es otro avance de empresarios locales sobre privatizadas originalmente controladas por empresas extranjeras. Ivanissevich es patagónico y sobrino del ex médico de Perón y Evita que fuera también ministro de Educación. Emgasud, su compañía, es operadora y constructora de gasoductos. Y el origen de su patrimonio fue la venta del 4% de la filial argentina de Camuzzi, empresa que Ivanissevich condujo, y que es dueña de dos de las competidoras de MetroGas: Gas del Sur y Gas Pampeano.
El control y el 70 por ciento de las acciones de MetroGas están en manos de la compañía Gas Argentino, de la cual British Gas tiene el 54,67 % y Repsol-YPF, 45,33%. Un 20% de MetroGas cotiza en las Bolsas de Buenos Aires y Nueva York, y el 10% restante es propiedad de los empleados.
MetroGas es la más grande de las ocho empresas de distribución de gas que surgieron de la privatización de Gas del Estado, en 1992. Tiene 1,9 millón de clientes. En 2004 facturó 814 millones de pesos, y acumuló una pérdida de 123 millones. Sin embargo, su problema principal es la deuda, que trepa a $ 1.600 millones y está mayormente en default. En los hechos, tiene parte de sus pasivos en reestructuración, pero sólo aceptaron las quitas de hasta 50% que reclamó acreedores por 86 millones de dólares.
Ivanissevich está construyendo el Gasoducto Patagónico, que costará $ 243 millones y une las cuencas gasíferas de la costa patagónica con la cordillera. El empresario pondrá $ 50 millones de ese total, y el resto corre por cuenta de un Fondo Fiduciario, la provincia de Chubut, reintegros impositivos y las AFJP. Ese proyecto se lanzó en febrero, y ahora el empresario está negociando la ampliación del proyecto: una extensión hasta Coayiqué, en Chile, para exportar 130.000 metros cúbicos diarios. Ya firmaron un protocolo, que ahora está para ser aprobado por el Ministerio de Economía chileno y el de Planificación argentino. Julio de Vido viajó a Chubut para la inauguración de las obras del Patagónico.
En el transcurso de este año, Emgasud recibió la adjudicación de otro gasoducto, paralelo a la ruta 34, en Santa Fe. Y está a punto de presentar el proyecto de otro más, en el sur de esa provincia.
—¿Cuál es el rol que se imagina para usted en el juego de las privatizadas? —le preguntó Clarín a Ivanissevich tiempo atrás.
—En servicios públicos hacen fal ta empresarios nacionales comprometidos con el crecimiento del país. Gente a la que el Gobierno no les tenga que decir que hay que implementar una tarifa social, sino que la propongan.
—¿Comprará empresas a multinacionales que se vayan, como Marcelo Mindlin, de Dolphin? —fue la siguiente pregunta, apuntando al empresario que entonces se había quedado con Transener y ahora está negociando la compra de Edenor.
—A Mindlin lo respeto, pero yo apuesto mi dinero, no el de terceros. Más bien sería ocupar el lugar que tuvieron Perez Companc o Loma Negra, al principio de las privatizaciones, antes de que vendieran sus participaciones.
El 22 de abril se realizó la audiencia pública para discutir la propuesta del Gobierno para MetroGas. Propuesta que la compañía rechazó, pero que incluye un aumento del 15% en la remuneración de la distribuidora, la actualización periódica de los costos operativos y un nuevo régimen tarifario a partir del 2006.
“Estoy entrenando la compañía, enseñándole las habilidades necesarias para cuando podamos jugar en Primera A”, dice Ivanissevich. Ahora cree que ya le llegó el turno de entrar a la cancha.
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