UN HOMBRE Y UNA MUJER FUERON PROCESADOS POR MALTRATO INFANTIL
En realidad, el juez de Instrucción, José Manuel García Porta, había procesado a López por un delito más grave: tentativa de homicidio calificado por alevosía. Sin embargo, luego de la apelación presentada por la defensa, los camaristas que intervinieron consideraron que lo ocurrido encuadra en lesiones graves.
La madre biológica del niño, Daniela Rocío Zalazar, fue procesada por encubrimiento agravado. Y es que, en un principio, tanto la madre como López afirmaron a los médicos y a la policía que el pequeño se había dañado porque se caía constantemente y se quemaba con la comida.
Cuando Zalazar llevó a su hijo al hospital, éste presentaba coma traumático, mal estado general, golpes en el rostro, en el abdomen y en otras partes del cuerpo, quemaduras en los pies y en una de sus mejillas.
Los médicos del hospital informaron inmediatamente a la policía. Si bien los ahora procesados negaron su responsabilidad desde un principio, Daniela Zalazar terminó reconociendo que López había sido el autor de las gravísimas lesiones provocadas al niño. También dijo que la obligaba a ejercer la prostitución en la vía pública.
Para García Porta, “evidentemente, las lesiones fueron por golpes de puño, puntapiés, por asestarlo contra la pared, golpearlo con varillas. Todo ello, dentro de un cuadro familiar desastroso y moralmente reprochable, típico de casos de malos tratos infantiles”.
Una realidad constante
Los profesionales que trabajan en el Hospital de Niños se enfrentan en forma constante con el drama del maltrato infantil. Sólo entre 2000 y 2005, se presentaron más de 800 casos similares.
Sin embargo, existen abusos que resultan muy difíciles de comprobar porque en general no dejan huellas. Además, quienes trabajan en la problemática insisten en que la mayoría de los casos se mantiene oculta, y el silencio se rompe sólo cuando la gravedad de los maltratos hace que éstos se conviertan en un problema indisimulable.
Un dato clave es que ocho de cada diez chicos maltratados que llegan al hospital Orlando Alassia ya habían estado en esa institución por el mismo problema.
Síntomas
Existen algunas manifestaciones en la conducta de los chicos que pueden hacer presumir que están siendo maltratados: se muestran temerosos y a la defensiva, con una actitud de sometimiento y retracción. Aparecen frecuentes moretones en lugares como espalda, torso, cuello o en la parte superior de los brazos; cambian sus vidas de relación en la escuela, dejan de jugar. Estos chicos suelen decir con frecuencia que les duele “la panza”, o la cabeza, o cualquier lugar del cuerpo para llamar la atención; piden que no los dejen solos con alguna persona y se enferman en forma reiterada.
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