UN INFORME DE 150 MIL PESOS POR LAS INUNDACIONES CUYAS CONCLUSIONES SÓLO CONOCE EL GOBIERNO
Ex ministro de Obras Públicas, Edgardo Berli. Fue el encargado de pedir el estudio a cuatro ingenieros.
El gobierno de la provincia contrató cuatro consultores externos para que elaboren un análisis técnico sobre “las causas y efectos” de la de la catástrofe del río Salado que dejó 23 muertos y más de 100 mil personas en el desamparo y las “acciones u omisiones” que se produjeron antes o después de aquel fatídico martes 29 de abril de 2003. El informe costará 150 mil pesos en honorarios y es uno de los secretos mejor guardados en la Casa Gris: lo encargó el ex ministro de Obras Públicas, Edgardo Berli, cuatro meses antes de cesar en su cargo y el 10 de diciembre -al finalizar el turno de Carlos Reutemann‑ lo dejó en manos de su reemplazante en la cartera, Alberto Hammerly, otro buen amigo de Lole. Berli contrató el trabajo en su rol de coordinador del Ente de la Reconstrucción, así que Hammerly dijo que ya se lo entregó a quien hoy ocupa ese puesto: Juan Carlos Forconi, pero no descartó que una segunda copia esté en poder de la fiscal de Estado, Imgard Lepeniés (ver aparte). Berli es hoy asesor de Hammerly.
El primer informe oficial sobre la catástrofe fue elaborado por las Areas Técnicas (AT) de la Dirección de Obras Hidráulicas de la provincia, después de que Reutemann relevara de su cargo al responsable del organismo, Ricardo Fratti, con un decreto de tono acusatorio que más tarde se vio obligado a enmendar. El dossier pasó por las manos de Berli y Lepeniés, pero también lo pidió el juez de Instrucción de la 7ª nominación, Diego de la Torre, quien lo incorporó a la causa en la que investiga la tragedia.
Ahora, el gobierno cuenta con un segundo estudio técnico elaborado por cuatro profesionales ajenos a la estructura del Estado pero con “amplia experiencia y especialización en aspectos hidrológicos e hidráulicos”
-según los definió el propio Berli‑: los ingenieros Gustavo Vernet, Haroldo Hopwood, Pablo Bronstein y Ronaldo Henning.
“El análisis de los aspectos hidrológicos e hidráulicos de la crecida del río Salado de abril‑mayo de 2003” -como se llama el trabajo‑ costará 151.560 pesos en honorarios profesionales, según la resolución 002 que firmó Berli el 21 de agosto de 2003 y a la que tuvo acceso Rosario/12. Vernet, Hopwood y Henning percibirán 36.000 pesos cada uno y Bronstein 43.560.
La norma fue la segunda en la que Berli estampó su firma como coordinador general de la Unidad Ejecutora de Recuperación de la Emergencia Hídrica y Pluvial, el nombre oficial al Ente de la Reconstrucción. Después de la reforma a la Ley de Reparación a los inundados de Santa Fe que promovió el gobernador Jorge Obeid la presidencia del Ente ya no la ejerce el ministro de Obras Públicas sino Forconi.
“Resulta de especial interés contar con la opinión objetiva autorizada, fuera del ámbito del Estado, de especialistas calificados en la materia”, dijo Berli en la resolución 002 del Ente al justificar el contrato con sus colegas. Y les señaló las dos líneas de trabajo. Deberán analizar:
* “Las causas y efectos de la grave inundación producida por el desborde del río Salado en el período abril‑mayo 2003” y
* “Las acciones u omisiones presentes o pasadas que han tenido fundamental importancia en las consecuencias que el catastrófico evento ha traído sobre buena parte de nuestro territorio provincial, especialmente sobre los ciudadanos de la ciudad de Santa Fe y aledaños”.
Los cuatro contratos fueron firmados por el ex secretario de Obras Públicas, Carlos Gómez Galissier. Y un documento anexo señala el “objetivo general” de la consultoría: elaborar “un informe técnico referido al análisis de los aspectos hidrológicos e hidráulicos de la crecida del río Salado en abril de 2003 que produjo la inundación de un sector de la ciudad de Santa Fe y zonas aledañas, incluyendo la consideración de las obras existentes durante la crecida y las obras previstas con anterioridad. Además se deberá concluir sobre las decisiones adoptadas durante el desarrollo del evento”, expresa. Y luego señala ocho “objetivos particulares”:
* La caracterización hidrometereológica de la cuenca inferior del río Salado.
* La caracterización del clima con un análisis estadístico de parámetros para evaluar las evidencias de un cambio climático en la cuenca del río Salado.
* La simulación computacional del evento hídrico de abril de 2003.
* El análisis de las obras existentes que han interactuado durante la crecida y de las obras previstas con anterioridad al evento en estudio.
* El análisis de los riesgos y/o de la recurrencia de la conjunción de factores en las cuales se desarrolló el evento.
* El análisis de los pronósticos emitidos por entes oficiales en el período enero a abril de 2003.
* El análisis y conclusiones del evento de abril de 2003.
* El análisis de la toma de decisiones realizadas durante el evento, teniendo en cuenta el desarrollo del evento.
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