UN JOVEN ROSARINO ACUSADO DE ABUSO SEXUAL A TRES MENORES QUE MENDIGABAN
Un estudiante universitario de 22 años fue detenido ayer al mediodía en su casa de Fisherton bajo la acusación de abuso sexual simple contra dos nenas y un chico de la comunidad toba, de entre seis y ocho años, a quienes habría levantado en Juan José Paso y Travesía mientras transitaba en un Renault 19. La identificación del supuesto abusador la permitió un transeúnte, que al ver ayer por la mañana a los menores subir al auto anotó la patente y luego brindó los datos a los familiares de las víctimas, primos entre sí, quienes fueron hallados mientras caminaban por una zona cercana al Bosque de los Constituyentes.
De acuerdo con lo denunciado ante la policía por Olga R., de 27 años, a las nueve de la mañana de ayer su hijo S., de siete, salió desde su casa del barrio Toba de Empalme Graneros y caminó los 300 metros que la separan de Juan José Paso y Travesía, donde suele pedirle dinero a los automovilistas. Lo acompañaban sus hermanos de 8 y 9 años y sus dos primas: J. (de 6) y B. (8).
Según la denunciante, media hora después volvieron sus hijos mayores dando cuenta de que el más chico y las dos primas se habían subido a un auto, “al mismo de la otra vez”, de acuerdo con los dichos de los niños a su madre.
Un testigo que trabaja en la zona fue quien prestó el dato preciso para comenzar a desentrañar el paradero de los chicos, quien también manifestó haber visto este con anterioridad rondando la zona. Lo contactaron los padres de S., a quienes les dio el número de patente (SKF 893) del Renault 19 gris al que había visto subir a los tres chicos.
La denunciante aportó además el dato de que el conductor era un joven, quien una vez que los chicos subieron continuó por Travesía hacia el sur. Los investigadores de la subcomisaría 24ª chequearon que el dueño del auto en cuestión estaba domiciliado en Jacarandá al 7600 (Juan José Paso a la misma altura).
En la casa apuntada –“típica de clase media alta en un barrio residencial”, según la describió un policía–, el dueño les reconoció que el auto en cuestión le pertenecía, pero que en él había salido su hijo J., de 22. Y en ese momento llegó el muchacho, quien vestía un traje y volvía de una fiesta, según dijo la policía.
Luego de decir que no tenía idea de qué lo acusaban, el muchacho –quien dijo ser estudiante universitario– accedió a que los uniformados revisaran el auto, donde hallaron una ojota pequeña de color rojo que pertenecería a la nena más chica. La policía lo arrestó, además de secuestrar el Renault 19, una máquina fotográfica que podría haber sido usada para la práctica sexual y las prendas que vestía el acusado, al parecer con “manchas blancuzcas en el sector de la bragueta”, según un vocero de la Unidad Regional II. “El pibe se quebró y reconoció todo; además dijo que los había bajado cerca del Carrefour”, añadió.
Un móvil del Comando Radioeléctrico los halló cerca del mediodía en Provincias Unidas y Sorrento y los llevó –por orden del juez de Instrucción a cargo del caso, Osvaldo Barbero– al Centro de Atención a la Víctima de Delitos Sexuales, donde detallaron lo padecido.
“Los chicos dijeron que mediante engaños el hombre los hizo subir al auto y que luego los manoseó y se masturbó hasta la eyaculación, aunque nunca bajaron del coche”, describió un vocero policial, quien agregó: “Como empezaron a llorar, el tipo los dejó en la Circunvalación y los chicos empezaron a caminar hacia la casa de un pariente”.
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