UN JUZGADO COMUNAL A CARGO DEL HERMANO DE LA NOVIA DEL GOBERNADOR
El nombramiento de un vecino de la ciudad de Santa Fe al frente del Juzgado Comunal (los que antes se llamaban “de Paz”) de un pequeño poblado del departamento San Justo ya había levantado polvareda porque para la gente del lugar se trataba de un perfecto desconocido. Pero ese dato, que hasta ahí develaba el amañado sistema de designación de jueces comunales en Santa Fe, esconde otro más significativo aún: José María Ghío, el forastero que llegó de la capital de la provincia, es el hermano de Verónica, la actual pareja del gobernador Carlos Reutemann.
Naré es una localidad que ronda los 500 habitantes y que se había quedado sin juez de Paz. En febrero pasado Carlos Reutemann firmó el decreto que designó al nuevo titular. Para el cargo optó por el hermano de su novia, José María Ghío, un hombre que ronda los 35 años y cumple con los poco ortodoxos requisitos que el gobernador exige a la mayoría de los jueces comunales que nombró en los últimos dos años: cero experiencia en cargos de ese tipo y ser amigo, pariente, conocido, masajista o empleado ya sea del propio mandatario o de algún influyente hombre de la política santafesina.
Ghío juró como juez comunal y jefe del Registro Civil el 18 de febrero de este año en Naré, una localidad ubicada sobre la ruta provincial 2 y unos pocos kilómetros al este de la ruta nacional 11. En Videla, un pueblo vecino, Reutemann ya había nombrado a la esposa del cuidador de su campo de Llambí Campbell, otra localidad del sur del departamento San Justo.
En el pueblo nadie conocía a Ghío hasta que el hombre se apareció con el decreto de bendición para enaltecer una de las investiduras más importantes de la localidad después de la del presidente comunal. Según el relato que hicieron algunos vecinos de Naré, Ghío reside de lunes a viernes en la casa de unos parientes en el campo y los fines de semana se vuelve a Santa Fe.
La relación con el gobernador
Desde hace unos años, y a pesar de que no se los suele ver juntos en público, la sociedad santafesina conoce a Verónica Ghío como la actual pareja del gobernador. Carlos Reutemann desarrolla todas sus actividades de primer mandatario sin más compañía que la de sus funcionarios de confianza y resguarda su vida privada con el mayor recelo.
El Lole dispuso a discreción de la paupérrima legislación que deja a criterio del gobernador de la provincia la designación por decreto de los jueces de paz y sus auxiliares sin que siquiera se les exija el título de abogado, como pidió en los últimos días su primo y presidente de la Corte Suprema de Justicia provincial, Rafael Gutiérrez.
Pero en el gobierno reutemista no hay un ningún tipo de prurito en defender la designación de amigos y parientes de aquellos que están de paso por el Estado. El diario Rosario/12 reprodujo el sábado palabras del ministro de Gobierno Carlos Carranza quien sostuvo que “este sistema (de nombramientos políticos) ha funcionado muy bien en la provincia de Santa Fe. Los criterios de selección que se aplican en el Consejo de la Magistratura son para otros cargos. Pero para una Justicia de pequeñas causas que tiene además que llevar adelante procesos o causas o conflictos vecinales o familiares, yo creo que es importante mantener este sistema”. Después de lamentar discrepar con el presidente de la Corte Suprema, se vanaglorió porque “las designaciones políticas han dado buenos resultados”. En lo que sí coincidió es en que los jueces de paz deben residir en el lugar como lo indica la ley. Obvió señalar que en la mayoría de los casos eso no ocurre.
Desde noviembre del 2000 en adelante las designaciones de jueces de paz dejan mucho que desear. Ni hablar del nombramiento de Alicia Olivia Avataneo, la esposa del cuidador del campo del Lole en Llambí Campbell, como secretaria del juzgado comunal de Videla, también en el departamento San Justo.
El conjunto de decretos firmados de puño y letra por el gobernador es lo más parecido a un manual sobre cómo pagar favores políticos con los juzgados comunales: Diego Gariboldi fue nombrado en Estación Clucellas y es hijo del actual presidente comunal justicialista de Saguier. Raúl Curti, en Humberto Primo, es colaborador del actual presidente comunal. Mario Alberto Cracogna, ex intendente justicialista de Villa Ocampo, fue designado en Tacuarendí. Gerardo Mario Mazzaro, secretario y asesor del senador reutemista Ricardo Olivera, fue nombrado en Vera y Pintado. María Sol Castagnino, hija de la senadora Roxana Latorre, reside en Rosario pero fue puesta al frente del Juzgado Comunal de Alvear. María Valeria Perren, esposa del diputado provincial Juan Domingo Demaría, fue designada en Arrufó. María Florencia Guerin fue nombrada en Cayastá y es esposa del subsecretario de Información Pública de la provincia, Gustavo Galopo.
A Nuevo Torino fue a parar Juan Carlos Lucero, quien según el senador Felipe Michlig (UCR) es el masajista del gobernador y reside en Santa Fe.
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