UN MILITAR HABRÍA ENTERRADO CLANDESTINAMENTE A DOS MUJERES
Un ex agente civil de Inteligencia del Ejército reveló ayer a la Justicia de España las identidades de un militar de la última dictadura que presuntamente cavó una fosa en la playa marplatense Mar de Cobo y de las dos mujeres desaparecidas que estarían allí enterradas.
Según pudo saberse de fuentes judiciales españolas, Ricardo Oliveros declaró que un suboficial, al que identificó como Nicolás Cafarelo, supuestamente le confesó haber hecho el pozo para la tumba clandestina, de la cual el ex espía dibujó un plano de localización y se lo entregó al juez.
El ex agente de Inteligencia militar confió que su trabajo en el Ejército consistía en llevar los legajos de desaparecidos y reveló que dos mujeres de Mar del Plata desaparecidas desde la dictadura, Mercedes Longo y otra de nombre Silvia, estarían enterradas en ese punto de Mar de Cobo, unos 20 kilómetros al norte de la ciudad.
Oliveros, de 52 años, fue detenido en febrero último en el pueblo español de Mojacar por pedido de la Justicia argentina, que finalmente no ratificó esa solicitud, basada en una causa por robo con intimidación, y el ex agente quedó en libertad dispuesta por el Juzgado Central Nº4 de Madrid.
Pero como en su declaración dijo que en la Argentina había sido agente civil de Inteligencia del Ejército desde 1977, fue citado a declarar en la causa contra la dictadura militar que tramita el Juzgado de Instrucción Nº5 de la Audiencia Nacional, antes a cargo de Baltasar Garzón y ahora de Fernando Grande Marlaska.
Ayer se llevó a cabo en Madrid la segunda audiencia de declaración como imputado ante Grande Marlaska y allí Oliveros, según las fuentes, se mostró nervioso ante las preguntas del magistrado y de los abogados de la acusación Juan Puig y Carlos Slepoy, por lo que terminó revelando los datos antedichos.
La Noche de las Corbatas
Sobre la persona que identificó como Cafarelo, añadió que era el chofer del general Alfredo Arrillaga, supuesto máximo responsable de la represión ilegal en Mar del Plata y acusado de la matanza conocida como La Noche de las Corbatas, en junio de 1977, cuando fueron secuestrados, desaparecidos y asesinados varios abogados, entre ellos el laboralista y profesor universitario Norberto Centeno.
Además, cuando le mostraron fotos de supuestos ex torturadores identificó a uno conocido por el apodo de Charly, que según varios sobrevivientes sería un suboficial de la Fuerza Aérea con actuación en el centro clandestino de detención La Cueva, que funcionó en la base aérea de la ciudad turística, y más tarde destinado a la X Brigada Aérea de Córdoba.
Luego de la audiencia, Oliveros quedó en libertad, aunque imputado en la causa por los delitos de “genocidio, terrorismo y torturas”, mientras los abogados de la acusación anticiparon que pedirán al juez que cite a varios sobrevivientes de la represión ilegal en Mar del Plata a declarar como testigos por videoconferencia.
Entre otros posibles citados a testificar estarían los ex detenidos desaparecidos Julio D’Auro, Pablo Mancini, Marcos Verde y María Luisa de Toledo, madre de Jorge Alberto Toledo, desaparecido desde 1977. Todos ellos conocieron a Oliveros y serían sometidos a un careo.
Las acciones de Oliveros son muy conocidas en Mar del Plata. En el año 2000 estuvo seis meses preso por “coacción agravada” y cuando lo detuvieron se le secuestraron muchas armas y carpetas con informes de inteligencias de distintos grupos políticos y sociales, según informó en su momento el diario La Capital de Mar del Plata.
En 1999 saltó a la fama mediática porque ingresó a punta de pistola a la catedral marplatense encabezando una patota que desalojó a golpes a un grupo de piqueteros que mantenía una vigilia en el templo reclamando puestos de trabajo.
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