UN MILLÓN DE TAIWANESES MARCHARON CONTRA CHINA
Un millón de taiwaneses marcharon ayer contra la ley antisecesionista promulgada por China, que amenaza a la isla con un ataque militar en caso de que declare oficialmente su independencia.
El presidente de Taiwán, Chen Shui-bian, se sumó con su familia a una de las marchas que confluyeron frente al palacio presidencial.
También marcharon el primer ministro, Frank Hsieh, y el ex presidente Lee Teng-hui. Pero hubo ausencias importantes. Por ejemplo, la de Shi Wen-long, fundador del grupo petroquímico Chi Mei, un prominente apoyo de Chen que considera un error avanzar en la independencia, lo cual para él sólo traería la guerra y el desastre. Tampoco, claro, estuvo el partido de oposición a Chen, que ganó las últimas elecciones legislativas. “Desaprobamos esta marcha. Las actividades separatistas de Chen obligaron a aprobar la ley antisecesión”, sostuvo el portavoz del Partido Nacionalista Chino, Chang Jung-kung.
Ajeno a esas críticas, Chen dijo ayer a la multitud: “Protejan la democracia, amen la paz y cuiden de Taiwán”. Pero no habló más para no tensar aún más las relaciones con el continente.
El actual jefe de Estado calificó hace dos semanas la norma china como una “ley de agresión”. El futuro de Taiwán no puede estar en manos de 3.000 delegados no elegidos del Congreso del Pueblo chino, sino de los 23 millones de taiwaneses, exclamó.
La ley antiseparatista legitima al Ejército chino a usar “medios no pacíficos y otras medidas necesarias” si Taiwán declara su independencia o si “las posibilidades de una reunificación pacífica se agotan definitivamente”.
El gobierno de Beijing considera que los habitantes de la antigua isla de Formosa, que se refugiaron allí tras la revolución comunista de 1949, son parte de China. Por eso, Beijing considera a Taiwán como una provincia rebelde, se opone a su independencia y a que sea reconocida como nación por otros países y organizaciones internacionales .
En su reciente visita al gigante asiático, la secretaria de Estado de EE.UU. Condoleezza Rice recibió información de autoridades chinas sobre el curso de esa ley. Rice dijo que, según le confiaron, habrá “enmiendas”, y agregó que los chinos justificaron la ley por “razones internas”, pero que comprendían las consecuencias negativas que ella tendría hacia el exterior. “Ellos hablaron bastante sobre lo que iban a tratar de hacer para reducir las tensiones con Taiwán. Sería un buen paso”, sostuvo Rice.
Mientras, en Taipei, el presidente del Consejo para la China Continental, Joseph Wu, afirmó que la protesta de ayer buscó mostrar a China la indignación taiwanesa. Por otro lado, Taiwán levantó ayer restricciones para la visita a la isla de ciudadanos chinos con objetivos turísticos. Pero el permiso sólo rige para individuos que hayan vivido en el extranjero al menos cuatro años.
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