UN MILLONARIO QUINI 6 EN MANOS DE UN ROSARINO
Dicen que la suerte está en Rosario. Porque hace poco más de un un mes, un rosarino de zona norte ganó un Quini 6 de cerca de 13 millones de pesos, y coincidentemente ayer el billete de la suerte también se quedó en la ciudad, pero esta vez en la zona sur. En esta oportunidad el ganador se hizo acreedor de cerca de un millón y medio de pesos.
La noticia corrió como reguero de pólvora entre los vecinos de Lamadrid y Grandoli, donde se encuentra ubicada la agencia de lotería “Aries e Isidoro”, que vendió el billete ganador del Quini Tradicional con los números 01-03-07-25-33-41.
Ayer uno de los 400 clientes de la agencia se convirtió en el ganador de 1.408.408,70 pesos, una cifra millonaria. Por su parte el agenciero, José Luis Maniaci, que se encontraba exultante de felicidad por la noticia, explicó que como forma de motivación para la agencia “la lotería otorga el uno por ciento del pozo ganador a quien vendió el billete”. En este caso fue lo que ocurrió en la agencia de Maniaci, quien recibirá cerca de 14 mil pesos por haber vendido los números de la suerte.
El agenciero manifestó que “es la primera vez que esta agencia vende el billete ganador del Quini Tradicional”. Y si bien en varias oportunidades otros vecinos habían recibido premios, este es el “broche de oro”, aseguró Maniaci, porque es el pozo más importante que embolsó hasta el momento un cliente de la agencia.
UN DÍA MEMORABLE
El día de ayer quedará en la memoria de todo el barrio y ni que hablar de la agencia, que desde temprano anunció la noticia con carteles de colores donde se leía: “Quini Tradicional vendido aquí”, haciendo alusión al cartón ganador. Ya en el interior del local crecía la expectativa de “contagiarse” de la suerte del ganador y grandes carteles animaban a continuar apostando con frases como “Hacemos millonarios”.
Muchas personas acudieron desde temprano al local y más contentos que nunca porque el pozo quedó en la zona. “Yo juego siempre y si me gano algo es para ayudar a mis hijos, y para hacernos un viaje”, dijo Irma, de 78 años. Mientras tanto una joven mamá suspiraba: “Si yo me lo gano, me compro una casa”.
Rápidamente la agencia se convirtió en el punto de encuentro y la noticia en el acontecimiento del día. En la puerta del local, un grupo de vecinos conjeturaba sobre quién habría caído semejante fortuna y, algunos hasta estaban dispuestos a esperar por si aparecía. Nadie que pasara por allí quedaba indiferente, y avisados del hecho, corrían a revisar sus boletas. Otros en cambio prefirieron observar el supermercado, para ver si alguno compraba más de lo normal y así “sorprender” al ganador in fraganti.
Ante la noticia muchos se vieron incentivados a volver a apostar a la suerte, y también a imaginar que podrían ser los ganadores. “Yo juego siempre que puedo, y si me gano algo será para hacerme el techo”, indicó Eloy Pereyra, medio enojado porque la fortuna no se había fijado en él. También tuvo algo para decir Segundo Correa, quien a pesar haber trabajado durante toda su vida, consideró que “no vendría mal ganarse algo para poder ayudar a la familia”. Más allá de eso, en la zona reinó la alegría. Todos compartían la dicha de que uno de los vecinos fuera el ganador del Quini y esperaban que la suerte se siga expandiendo.
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