UN MISMO HILO CONDUCTOR EN LOS ASESINATOS DE SEIS HOMBRES
Desde el viernes ocho de octubre de 2004 hasta el viernes 21 de abril de este año, se produjeron seis crímenes que tienen el común denominador que une a las pasiones, la necesidad y la violencia hasta llegar al crimen sangriento y bestial.
Algunas de las características que tuvieron sus víctimas es que estuvieron en sus viviendas particulares en el momento de consumarse el asesinato, salvo un caso; todos se produjeron de noche y fueron visitados por muchachos muy jóvenes.
El primer crimen
Esta serie –ubicada entre los años 2004 y 2006– comenzó durante la noche del viernes ocho de octubre de 2004, en la vivienda particular de calle Crespo 3.725, del contador público nacional y abogado Héctor Eduardo Pacheco, de 54 años.
Sus familiares lo encontraron muerto con tres balazos en la espalda, semidesnudo, boca abajo, sobre una colchoneta en el living de su casa. La División Homicidios de la URI detuvo a un taxiboy que trabajaba para una agencia de acompañantes, ubicada en el centro de la ciudad.
Después de hacer el cruce de los llamados telefónicos que había realizado Pacheco, surgió con claridad cuál había sido el último, por eso detuvieron a Carlos Gastón Giannini, de 20 años, que se quebró y confesó el crimen. Llevó adelante la causa judicial el fallecido juez instructor Eduardo Giovannini.
El segundo
Se produjo durante la tarde del martes siete de febrero de 2005, cuando llegó un amigo hasta la casa del médico veterinario Pablo Tardivo, de 34 años, ubicada en Javier de la Rosa 344, en el barrio de Guadalupe.
Después de ingresar a la casa, porque tenía la puerta entreabierta encontró muerto a balazos a su amigo Tardivo y enseguida hizo la denuncia a la Policía.
La necropsia determinó que lo asesinaron con dos tiros en la espalda y uno en el abdomen.
Hubo un detenido que recuperó la libertad. Entiende en esta causa el juez instructor Carlos Ferrero.
El tercero
En la mañana del martes siete de marzo de 2005, tres compañeros de estudios oriundos de San Cristóbal, regresaron a Santa Fe y hallaron el cuerpo sin vida del licenciado en ciencias políticas y estudiante de abogacía Jorge Eduardo Juárez, de 28 años, en la vivienda ubicada en República de Siria al 4.500 del barrio Jardín Botánico.
Estaba en una de las habitaciones de la casa, semidesnudo, maniatado y golpeado. Luego, el informe médico estableció que lo ahorcaron. La División Homicidios detuvo a Leonardo Javier Dallagnola, de 23 años, y a Martín Gastón Rugenini, de 25. En el momento en el que los detuvieron les encontraron la ropa que habían usado y luego todos los electrodomésticos que robaron de la casa de Juárez.
Ambos quedaron detenidos a disposición del juez instructor Dardo Rosciani.
El cuarto
En la mañana del 10 de septiembre, un familiar llegó hasta la vivienda ubicada en Ruperto Godoy 1.355, de barrio Villa María Selva, donde vivía Federico Tenorio, de 33 años, y lo encontró asesinado de un tiro en la cabeza.
Después de una semana, los agentes de Homicidios de la URI, detuvieron a Gustavo Martín Pablo, de 25 años, que era socio en la actividad comercial con Tenorio, quienes explotaban un cíber ubicado en la intersección de Mendoza y 1º de Mayo.
La misma investigación determinó que además de socios, mantenían una relación sentimental y que eso dio lugar al crimen. Está arrestado y procesado por el juez instructor Darío Sánchez.
El quinto
En la mañana del lunes 13 de marzo encontraron asesinado de 24 puñaladas a Humberto Luis Camilatto, de 62 años, en su departamento particular ubicado en Patricio Cullen 6.528, del barrio de Guadalupe, hasta donde llegó uno de sus hijos para saber qué había ocurrido con su padre.
Después de una semana detuvieron a un joven de 17 años y a Maximiliano Gastón Ocanto, de 19. Ambos admitieron su responsabilidad criminal en el asesinato. Lleva adelante la causa el juez instructor Darío Sánchez.
El sexto
El viernes a las diez de la noche encontraron muerto en su domicilio de Chacabuco al 2.100, en barrio Candioti, al profesor de filosofía Álvaro Marcelo Costa, de 47 años.
Costa estaba atado de pies y brazos y una corbata enrollada en el cuello, además de varios golpes en la cabeza que se presume fueron dados con un palo de amasar.
La Policía detuvo a un hombre, de alrededor de 30 años, que visitaba con cierta regularidad la casa del profesor. El arrestado vive en la Vuelta del Paraguayo y trabajaba lavando vehículos en las playas de estacionamiento y de cuida coches durante el día.
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