UN MONOLITO RECUERDA DESDE AYER EL ROBO A TRIBUNALES DE 1.984 EN ROSARIO
Desde ayer un viejo archivero de chapa con su tapa violentada recuerda en el frente mismo de los Tribunales Provinciales, el robo de los expedientes que probaban el terrorismo de Estado en esta región. Allí lo colocaron los jóvenes de HIJOS denunciando así los 20 años de impunidad que rodean al episodio ocurrido el 8 de octubre de 1984 y en el cual no sólo se llevaron las carpetas con los datos de los represores, sino los balances de las 100 empresas de la región que sostuvieron económicamente el genocidio”, según denunció Juan Basso, de HIJOS.
“Por eso no sólo queremos saber la identidad de la mano de obra sino quienes la impulsaron. La represión no sólo fue una ocurrencia de las fuerzas armadas, sino que fueron la mano de obra de un sector de nuestra sociedad que se quiso quedar con toda la torta. Por eso tenemos que saber quiénes fueron los tipos que quisieron borrar del mapa a gran parte de la población que peleaba por otro país. Esto tiene que servir para saber quiénes fueron nuestros verdugos y a la vez para recuperar el hilo de los proyectos que quedaron inconclusos”, razonó Basso ante Rosario/12 en consonancia con el discurso del periodista Carlos del Frade quien desgranó los pormenores del material robado el 8 de octubre de 1984.
El descubrimiento del monolito emplazado en la Plaza del Foro – Balcarce y avenida Pellegrini- estuvo acompañada de un acto donde no faltaron dos bandas de rock: El Vagón y Patagonia Rebelde.
La escultura -obra de Juan Schegstel- simula una archivo violentado en su parte superior, y tiene dos cajones entreabiertos donde pueden verse
varios expedientes. Tiene además en uno de sus costados una frase de Leopoldo Marechal “el pueblo recoge todas las botellas que se tiran en el agua con mensajes de naufrago. El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria”, reza el texto.
Ana Oberlin, de HIJOS argumentó que la elección de la obra tuvo que ver con “lo que significa el tribunal y el saqueo. Por eso elegimos un fichero de metal, que esta destruido pero que un costado tiene una frase de Marechal que simboliza la apuesta que tenemos en HIJOS: la apuesta de la lucha y de la pelea del pueblo. Y queremos recordarle a cada rosarino y rosarina, lo que ocurrió y decirle a las futuras generaciones que recuerden lo que pasó como país”, señalo Oberlin.
Entre los presentes estaba Delia Rodríguez Araya, abogada y quien encabezara los allanamientos junto al juez Francisco Martínez Fermoselle, de viviendas donde se halló numerosa documentación, con fotografías agendas y nombres de quienes operaron en Rosario al servicio de la represión. Entre otros lugares estuvo en la vivienda de calle Santiago 1400 de Jorge Pérez Blanco, en y el de Dorrego 1638, de Eduardo Rebecchi, vaciado la misma noche que el juzgado de Fermoselle. “Había libros robados en las casas de los desaparecidos, que tenían escritos sus nombres, había fotos y documentación”, recordó Rodríguez Araya distinguida como ciudadana ilustre hace algunas semanas por el Concejo Municipal.
A su lado Darwina Galicchio de Madres de la Plaza 25 de Mayo, recordó que esa madrugada “estuvimos con Delia, y nos habíamos si agarrarnos a puñetes con la gente o llorar. Pero felizmente habíamos salvado las copias de los testimonios, que habíamos guardado en una caja de seguridad del Lloyds Bank. Así que una mañana fui con una canasta y saque todo esa documentación que entregué a la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos”.
Ambas mujeres exigieron ayer “justicia” a 20 años de este robo. “No tenemos ansias de venganza, y la prueba es que nadie, ningún militante de derechos humanos ha tomado venganza por mano propia”.
En tanto para otro de los dirigentes de HIJOS, Juan Basso “el objetivo del acto es sencillamente que no pasen desapercibidos los 20 años del aquel intento de los represores de borrar sus propias huellas, que permitirían probar quiénes eran los servicios de inteligencia que habían actuado durante el terrorismo de Estado. Pero no sólo esto sino también evitar que los rosarinos sepamos quiénes fueron las empresas y los empresarios que impulsaron el terrorismo de Estado”, expresó Basso.
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