UN MUERTO Y ONCE HERIDOS FUE EL SALDO DE LA REYERTA
Un preso murió y al menos once resultaron heridos como consecuencia de un motín iniciado anoche en la cárcel santafesina de Coronda, cuyas instalaciones resultaron seriamente dañadas.
El detenido que falleció es Lisandro Juan Pellegrina, quien había sido trasladado recientemente desde Rosario. Las causas de la muerte aún no fueron esclarecidas.
Según la versión oficial, la revuelta se inició como consecuencia de una reyerta entre presos en los pabellones 10 y 12, y luego el estado de conmoción se propagó por toda la cárcel.
En cambio, desde la Coordinadora de Trabajo Carcelario (CTC) pusieron en duda esa especie y dijeron que, según le comunicaron los familiares de los detenidos, la medida se debió a reclamos por condiciones de detención y celeridad en las causas judiciales.
Las fuentes oficiales explicaron que para terminar con la revuelta debieron intervenir varias secciones de la policía de Santa Fe y el recientemente creado Grupo de Operaciones Especiales del Servicio Penitenciario provincial.
Respecto del preso muerto, se supo que se trata de Lisandro Pellegrina, un joven de 20 años que había sido trasladado recientemente a Coronda desde Rosario.
El director del Servicio Penitenciario (SP), Dr. Armando De Martín, informó dijo que “presumiblemente murió de un paro cardíaco, pero -en rigor- las causas y circunstancias del deceso aún se desconocen”.
“Los internos del pabellón 3, que se recluyeron en forma voluntaria, nos avisaron de un herido. Tenía un fuerte golpe en la cabeza, con la parte plana de una chuza, y espuma en la boca. Parece un paro cardíaco, pero lo determinará la autopsia”, dijo el funcionario.
El funcionario informó que el motín se inició con una agresión a un guardiacárcel y que no hubo adhesión total de los presos de todos los pabellones, sino que se plegó menos de la mitad del penal.
Además, aclaró que para retomar el control total de las instalaciones “no se utilizó FAL ni armas calibre 9 milímetros, sino solamente escopetas”.
“Fue casi un calco de lo que fue el motín del 15 de marzo. Se inició con una agresión a un guardiacárcel en el pabellón 10 ó 12, los de máxima seguridad. Luego, fueron de inmediato al pabellón 5, que si bien es conflictivo, no había petitorio ni huelga de hambre que hiciera presagiar un motín… fue una oportunidad que los presos vieron y la utilizaron”, explicó.
De Martín contó también que los presos consiguieron chuzas tras tomar los sectores de economato, la cocina y la herrería.
Respecto de los daños que generó el motín, informó que “son muchos menos que los del 15 de marzo pasado” y explicó que “rompieron parte del economato, víveres secos, nuevamente la capilla”, aunque -aclaró- el “daño se localizó en la parte trasera y no se extendió”.
Entre los heridos en el motín fueron identificados Carlos Capanzi (pabellón 5, arma blanca); Hernán Rivero (4, fractura de tibia y peroné); Vicente Blasco (9, arma blanca); Nicolás Alvarez (2, contusión en el rostro); Ariel Ruiz (2, herida en brazo); Jorge Salinas (12, escoriaciones); Miguel Scaglia (12, escoriaciones) y Sebastián Córdoba (10, escoriaciones).
La cárcel de Coronda, localidad ubicada 40 kilómetros al sur de la ciudad de Santa Fe, es la de máxima seguridad de la provincia y allí se encuentran recluídas 1.560 personas, entre condenados y procesados, tanto de la órbita provincial como de la federal.
El pasado 15 de marzo se registró otro motín en el penal de Coronda, que sufrió destrucciones casi totales. De acuerdo con el relevamiento realizado en la ocasión, los reclusos destruyeron el servicio médico y odontológico, cámaras frigoríficas, la capilla, la radio, lugares de estudio, la cocina y dos mil libros de la biblioteca.
El motín fue sólo una muestra de la situación de crisis que atraviesa el sistema carcelario de Santa Fe, y ocurrió apenas un día después de la muerte de dos reclusos como consecuencia de una gresca entre grupos antagónicos residentes en el penal.
Con respecto al operativo para sofocar el motín, el Dr. Armando De Martín confirmó que por primera vez actuó el Grupo de Operaciones Especiales del Servicio Penitenciario que está bajo su responsabilidad y fue creado hace más de un mes. “Cuando yo vi que la situación se estaba complicando, convoco al grupo, pido apoyo al GOE de la Unidad Regional I y a las TOE (Tropa de Operaciones Especiales) de Rosario. Tenemos una reunión a las 9 de la noche, se decide la recuperación del penal, se planifican las operaciones, comienza a las 9 y media la recuperación del penal y a la 1 estaba todo recuperado,” relató el funcionario.
Además, explicó que a diferencia del motín que tuvo lugar el 15 de marzo, las distintas fuerzas comenzaron a actuar en las primeras horas y los internos nunca tuvieron en control de todo el penal por lo que los destrozos se registraron sólo en la parte trasera.
De Martín aclaró que la revuelta se inició por las viejas disputas entre los internos del pabellón 12 (ocupado por rosarinos) y el pabellón 10 (con santafesinos), ambos de alta peligrosidad, que ya sabían que no iban a tener Recreo. “Ahí comienzan los problemas y se contagian los otros pabellones. La rivalidad entre los rosarionos y santafesinos se da en los pabellones de alta peligrosidad, en otros conviven normalmente.”
Finalmente, el Director del Servicio Penintenciario informó que por estas horas todos los internos se encuentran en sus respectivas celdas sin visita, sin nada, hasta que comience en forma paulatina, la devolución de sus beneficios y la apertura de la puerta, primero en los pabellones que no se adhirieron, hasta llegar a los últimos que fueron los que causaron la revuelta.”
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