UN NENE DE 12 AÑOS DETENIDO POR EL CRIMEN DE UN MATRIMONIO DE ANCIANOS
Un matrimonio de ancianos fue encontrado ayer a la mañana asesinado a puñaladas y golpes de garrote en su precaria vivienda de una villa de la zona noroeste de la ciudad. Por el doble crimen la policía, a partir de testimonios, detuvo a dos chicos que viven en el barrio mientras que un tercero anoche estaba prófugo. Los investigadores señalaron que el homicidio habría sido el desenlace de un robo. Todo en un marco dominado por una miseria abrumadora y no sólo por su costado material: entre los menores implicados se encuentra un nene analfabeto de 12 años, al que encontraron vestido con ropa harapienta, en una tapera oscura con piso de tierra. Estaba allí sin compañía: sus padres están hospitalizados.
Miguel Martino tenía 81 años y vivía con su esposa, María Rosa Sánchez, de 76, en una muy humilde casa de Luzuriaga al 2600, en el barrio Nuevo Alberdi Oeste. La vivienda, construida con ladrillos sin revocar y techo de chapa, tiene dos ambientes, que ayer mostraban signos de haber sido revueltos. Una suerte de patio de tierra, que también presentaba desorden, completaba la escenografía, apreciable detrás de un pequeño tapial con un portón de chapa que separaba la casilla del exterior.
Adentro todavía estaban los cuerpos de “Miguel y Rosa”, como eran conocidos en el barrio. Pasadas varias horas de la mañana del domingo los viejitos no habían salido de su casa, lo cual preocupó a algunos vecinos. Según fuentes policiales, los ancianos fueron encontrados tendidos en la cama con visibles signos de haber sido golpeados y apuñalados, con incisiones profundas en el cuello. La mujer estaba desnuda. “Es probable que haya sido un robo pero hay tanta miseria en esa casa que parece imposible comprobar si se llevaron algo, indicó un pesquisa, seguro de estar frente a un “crimen de la pobreza”.
El menor de los detenidos fue caracterizado como bajito, menudo, rubio, de rasgos vivaces. Vive tres casas al sur de los ancianos. “Estaba solo como un perro en ese rancho de piso de tierra donde había una cama, tarros tirados y mucha suciedad”, dijo un vocero de la Brigada de Homicidios.
El mismo oficial aseguró que, delante de testigos, este nene narró con detalles cómo ingresó a la casa junto a otros dos chicos más grandes que él. Los tres saltaron el tapial y corrieron un palo que trancaba la puerta. Según dijo, sus dos acompañantes la emprendieron a golpes y cuchilladas contra los ancianos, mientras él, a un costado, contemplaba el cuadro.
Los padres de este nene, señaló la policía, están internados: su madre por un accidente cerebrovascular, el padre con una afección en una pierna. Un oficial ubicó a su hermano mayor, de unos 20 años, que recolecta objetos con un carro y vive en otro lado. “Estaba horrorizado”, sintetizó un oficial.
La autopsia determinó que los cuerpos llevaban 24 horas exánimes por lo que, conjetura la policía, los homicidios pudieron concretarse entre la tarde y la noche del sábado. El examen corroboró que los ancianos murieron degollados y por los golpes descargados con un trozo de rama arrancada de un árbol de 1 metro 50 de longitud. No hubo ningún tipo de agresión sexual. El otro chico detenido, de 16 años, negó estar involucrado en el hecho. Vive a 150 metros del escenario del doble crimen.
Afuera, entre móviles policiales y una camioneta del Sies que esperaba llevarse los cuerpos, se arremolinaban los vecinos. Casi toda la cuadra, entre curiosa y consternada, contemplaba una escena muy poco atractiva. Hombres, mujeres y chicos, de todas las edades parecían preguntarse quién y por qué podía haber matado “a dos viejitos que no molestaban a nadie”.
La mayoría de los vecinos rehuía el diálogo. Pero pudo saberse que el matrimonio ocupaba esa vivienda desde hacía muchos años y que subsistía merced a una pensión graciable que cobraba Martino. Todos coincidían en que “los viejitos no recibían visitas” y que eran ayudados por personal de un dispensario de la zona. También alguien contó que Rosa había estado internada hace unos días por una infección y que tiempo atrás la habían operado de cataratas en el Cema.
Los cortes de luz
“Ayer a la noche hubo un corte de luz”, sentenció en un momento un vecino como si ahí radicara el meollo del asunto. Los otros asentían. Y afirmaban que en el barrio los apagones son muy frecuentes y, al parecer, sinónimo de atracos. Más allá de eso, este matrimonio parecía ser uno de los blancos favoritos de los ladrones, “que son del barrio”, y eso aumentaba mucho más la indignación de los vecinos.
“El martes habían cobrado la pensión y ese mismo día les robaron. Entonces fueron a hacer una denuncia en la subcomisaría 2ª, con nombre y apellido. No sólo parece que no les dieron bolilla sino que hoy (por ayer) aparecen muertos. Qué casualidad”, decían a coro dos mujeres, y recordaban que “todos los meses les robaban algo”.
Ese planteo fue refutado desde la sub 2ª. Allí dijeron a este diario que Martino había radicado una única denuncia el 5 de junio pasado por el robo de una radio pequeña de su domicilio. En la denuncia, según una fuente policial, no apuntó a ninguna persona.
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