UN NENE DE 14 AÑOS EVITÓ UNA TRAGEDIA Y SALVÓ A SU FAMILIA DE ENTRE LAS LLAMAS
Las manos pequeñas y tiznadas van y vienen en ademanes que refuerzan un relato intenso y conmovedor. Tiene un par de botas altas de goma que agigantan su estatura y un buzo amarillo con rastros de humo. Parado en medio de los charcos de agua y de los restos quemados de lo que fueron los muebles de su casa, Brian Escobar explica que tal vez crean que él es un héroe por lo que hizo y que por eso pasó la mañana dando entrevistas.
“Y bueno, sí, sacar a mi familia de la casa que se quemaba, para mí vale mucho”, dice con concentración de adulto, y sólo tiene 14 años. Ayer a las 7 salvó a sus padres y a un hermanito cuando enfrentó con lucidez y coraje las llamas que en pocos minutos consumieron la cocina y el living de su casa de Boedo 2047, en el barrio Unión de la zona noreste de la ciudad.
La mañana había comenzado con una rutina conocida. Su hermana Daiana, de 12 años, se levantó como siempre a preparar el desayuno mientras Brian se quedó, también como siempre, otro rato en la cama. Después de tomar la leche, los dos hermanitos se van juntos a la escuela del barrio, que está a cuatro cuadras. Pero algo iba a cambiar el rumbo de esa mañana.
En el hogar del comedor habían quedado algunas brasitas de la noche anterior y desde ese rincón la nena vio brotar el fuego como algo irreal, inexplicable. “Mi hermana empezó a gritar «¡se prende fuego la casa!» y yo salté de la cama”, relató Brian y dijo que a partir de ese momento sus padres, Andrea, de 31 años, y Alejandro, de la misma edad, intentaron apagarlo, aunque fue en vano y el humo los fue dejando inconscientes.
En acción
Pero Brian ya estaba en acción. “Como estaban todos ahogados, encararon para la pieza de atrás a romper las rejas”, dijo el pequeño que se quedó solo a enfrentar el fuego. “Sacaba agua del lavarropas y de la canilla porque las llamas ya estaban en el techo”, relató, antes de admitir que esa pelea desigual le dio un poco de miedo.
“Sí, estaba bravo. Los sillones en llamas, un pedazo de la mesa en llamas y el modular con fuego. Yo pasaba por arriba de la ropa con fuego y tiraba agua, le tiré a la cocina, a la garrafa y a la chimenea porque quería apagar todo”, contó de un tirón, evocando la escena reciente. Con aplomo, la mirada tranquila y un decir forjado entre adultos, el héroe del barrio Unión, con la facilidad de quien vuelve de una odisea, hizo pasar su relato ante los ojos de los familiares que lo rodeaban.
“Encima el humo, no se veía nada, querías apagar y te chocabas con los sillones, con la mesa, con algo. Los vidrios reventaban, me corté el pie porque estaba descalzo, con un short y una remera”, describió. También recordó que su papá quería ayudarlo, pero estaba medio ahogado. “Yo tiraba agua, sacaba la cabeza por la ventana, tomaba aire, les gritaba a los vecinos, me mojaba y entraba otra vez al comedor para seguir ayudando”, explicó el nene.
Mientras la familia de Brian intentaba desesperada encontrar una salida para escapar del fuego, Julio Theiller, el abuelo que vive en la casa vecina, rompió las rejas de uno de los dormitorios donde todos se habían refugiado del humo. Así fueron saliendo la mamá, Daiana y Brenda, la menor de las hermanas, de cuatro años.
Pero como Alejandro estaba casi inconsciente y no atinaba a salir porque pensaba que algunos de sus hijos aún estaba atrapado, Brian volvió a entrar. “Le dije vamos que ya salimos todos y lo agarré de los pelos, le puse mi brazo por el cuello y lo arrastré hasta la ventana para que mi abuelo pudiera sacarlo desde afuera”, explicó. Y dijo que también ayudaron su tío Ernesto y los vecinos.
El chico señala lo que fue parte del mobiliario de su casa, remueve de entre las cenizas los souvenir chamuscados que habían preparado para el cumpleaños de Brenda, que es mañana. La noche anterior al incendio y para esa fiesta, también habían hecho empanadas de pescado. Y no deja de reconocer elementos familiares entre los restos. “Estoy un poco triste y un poco orgulloso. Triste por lo que perdimos, cuesta mucho comprar las cosas. Tanto sacrificio y ver que se te queman así”, dijo, y agregó que el orgullo es porque están todos bien y él colaboró para eso.
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