UN NUEVO TESTIMONIO INCRIMINA AL DOCENTE QUE AGRAVIÓ A EX SOLDADOS DE MALVINAS
Una ex alumna de la escuela donde da clases el abogado cuestionado por referirse despectivamente a los ex soldados de Malvinas sumó una nueva denuncia y complicó la situación del docente. “Nos decía negros de mierda porque dejábamos el aula sucia”, aseguró Erika Torres, casualmente una vecina del chico que ayer denunció públicamente al profesor que se refirió a ex combatientes del Atlántico Sur como “negros brutos del norte que después se cagaron muriendo”.
Esta nueva declaración complicaría aun más la situación del abogado Rubén Sobrán, cuestionado por sus dichos frente a sus alumnos de la Escuela Gregoria Matorras de San Martín (Córdoba 2635), donde enseña derecho.
Una secretaria de la escuela visitó ayer la casa de la familia de José Chaparro (el chico cuya mamá denunció al profesor), para que dieran conformidad a un acta que inicia el sumario de investigación que llevará adelante el Ministerio de Educación. Mientras esto ocurría, el profesor se reunió con representantes del Centro de Ex Combatientes de Malvinas en la misma escuela, quienes le reclamaron explicaciones por sus dichos. Allí insistió con su versión de que fue malinterpretado, y sufrió una descompostura que obligó a llamar a un servicio de emergencias médicas.
Y mientras La Capital visitaba la casa de los Chaparro, Graciela, la mamá de Erika -una ex alumna de la escuela-, aportó nuevos testimonios que complican a Sobrán. “Ella terminó el año pasado, pero me frenó para que yo no fuera a la escuela a hacer la denuncia porque tenía miedo de represalias”, contó.
Según Graciela, el profesor ya fue blanco de quejas de otros padres, pero “la escuela se encarga de tapar todo”. Esta hipótesis también fue sostenida por la mamá de José. Cuando el lunes fue a pedir explicaciones de lo sucedido, no encontró respuesta y debió “recurrir a los medios para hacer una denuncia pública”.
UNA PERSONA HISTÉRICA
Erika relató la experiencia con el profesor. Dijo que los trataba de “negros de mierda” e indicó que al abogado le molestaba la suciedad habitual en cada cambio de turno. “Un día nos dijo que éramos todos unos hijos de puta porque el salón estaba sucio. Se mostraba como una persona histérica. El año que yo entré a la escuela un chico de otro curso lo llamó y le tocó el saco, él se dio vuelta y le dijo «no me toqués pendejo de mierda»”. Para Erika, la situación irregular no trascendió antes porque “nadie se quejó, pero siempre tuvo problemas con los alumnos”.
Al mismo tiempo, María Cristina, la mamá de José, brindaba detalles de la cronología de los hechos que desencadenaron en la denuncia pública de anteayer. “El jueves nos enteramos, pero esperamos hasta el lunes a la mañana para presentar la queja en la escuela. Ese día nos dijeron que cuando llegara el profesor a la tarde, nos iban a citar. Pero no fue así. Esperamos hasta el miércoles a la tarde y llamamos a los medios”. Aunque la familia Chaparro se encargó de aclarar que el problema es con el profesor y no con la escuela, el ex combatiente Mario, papá de José, remarcó: “Anduve todos estos días con un nudo en la garganta porque no soy de exteriorizar las sensaciones. Soy muy tranquilo, pero me trago todo”.
Habló orgulloso de sus cuatro hijos de 9, 12, 17 y 21 años, y mostró las fotos de las islas Georgias, donde fue asignado en la guerra de Malvinas en 1982. Consultado sobre si aceptaría entrevistarse con el profesor que lo agravió, Mario fue contundente: “No me interesa conocerlo”.
Sobrán formuló ayer declaraciones en medios radiales, aunque no aportó más de lo que ya le había dicho a La Capital el día anterior, cuando consideró que se podrían haber malinterpretado sus palabras. “Tuve siempre buen diálogo con los alumnos, los trato como si fuesen amigos o hijos, en forma campechana, con bromas. No quiero ofender a nadie, jamás estuvo en mi ánimo hacerlo. Y si la mamá o el papá de este chico se sienten ofendidos, les pido disculpas”, insistió ayer.
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