UN OBISPO AUSTRÍACO JUSTIFICÓ LOS BESOS EN LA BOCA ENTRE SEMINARISTAS
El obispo austríaco Kurt Krenn se siente perseguido. Desde que aparecieron los primeros titulares sobre el escándalo sexual en su seminario de Sankt Poelten, el religioso despotrica contra la prensa de su país. “Exageran los hechos para perjudicarme. “No es para tanto lo que pasó”, asegura.
La novedad es que ahora el teólogo, licenciado en filosofía y considerado ultraconservador, también ve enemigos entre sus propias filas. Los reclamos cada vez más fuertes para que renuncie provenientes de otros obispos austríacos fueron rechazados por Krenn. “Esto no le importa a la conferencia episcopal”, dijo.
El religioso nacido en 1936 afirmó que las fiestas eróticas que sus directivos celebraron con los seminaristas fueron una “muchachada”. Y el beso de lengua registrado con una cámara digital por un estudiante polaco fue “un inofensivo beso navideño”.
Confrontado con el hecho de que algunos estudiantes del seminario bajaron de Internet miles de fotos pornográficas -sobre todo- de menores, reaccionó perplejo ante las cámaras de televisión. Esas son “historias estúpidas”, consideró el religioso. “No tengo nada que ver con esas cosas, a pesar de que lógicamente caen bajo mi competencia”.
Krenn es considerado heredero espiritual del cardenal vienés Hans Hermann Groer, que a mediados de los 90 estuvo involucrado personalmente en un escándalo sexual.
Representantes de la Iglesia de Austria consideran que la permanencia de Krenn en su puesto dañará a la institución. De todas maneras, dudan de que el beligerante obispo se retire por sí mismo. Por eso esperan que el escándalo de Sankt Poelten obligue al Vaticano a actuar.
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