UN OBISPO CONTRA ARGIBAY
El obispo de San Luis, monseñor Jorge Lona, exhortó ayer a “los ciudadanos, las organizaciones no gubernamentales y las asociaciones profesionales” a presentar objeciones a la candidatura a la Corte Suprema de la penalista Carmen Argibay, propuesta para ese cargo por el presidente Néstor Kirchner.
En declaraciones públicas, Argibay se había manifestado como una “atea militante” y proclive a despenalizar el aborto.
“Que sea atea es un problema personal y no puede ser objeto de discriminación; si no, mañana van a criticar si va un judío a la Corte”, había asegurado esta semana el ministro del Interior, Aníbal Fernández, cuando salió a defender la condición de atea de Argibay.
Pero el prelado de San Luis no parece compartir esa opinión. Aseguró que el aborto es “un horrendo crimen” y no una “decisión sobre el propio cuerpo, sino una decisión mortífera sobre el cuerpo de otro ser humano”.
También cuestionó las expresiones públicas de la jurista propuesta por el Presidente, y se preguntó “cómo puede comprenderse” que Argibay sea favorable al aborto con el argumento de que “corresponde al derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo”.
“Sólo puede comprenderse como una posición personal, que interpreta la misión para la cual ha sido propuesta —integrar la Corte Suprema de Justicia de la Nación— como un mandato moral para modificar la letra o el sentido de la Constitución Nacional, haciendo posible la legalización del aborto en la Argentina”, pronosticó monseñor Lona en un comunicado.
Tras recordar que en noviembre pasado el Episcopado expresó “categóricamente” su preocupación por “la existencia de proyectos de ley que pretenden legalizar el horrendo crimen del aborto”, el obispo aseguró que “nadie —ni mujer ni varón— puede tener derecho a darle muerte al niño aún no nacido”.
Al abrirse el “plazo estipulado para las objeciones a la candidatura de la doctora Argibay”, a partir de la publicación en el Boletín Oficial, monseñor Lona instó a “los ciudadanos, las organizaciones no gubernamentales y las asociaciones profesionales a presentarlas ante el Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos”.
“Es la hora de los laicos, de los católicos y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad dispuestos a defender el primero de los derechos humanos: el derecho a la vida”, precisó.
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