UN PARO DE TRANSPORTES GOLPEÓ A NUEVA YORK
Con la primera medida de fuerza del transporte público en Nueva York en 25 años, unos siete millones de habitantes de la ciudad quedaron varados ayer en medio de la agitada temporada navideña por una huelga que podría causar pérdidas por unos 400 millones de dólares diarios.
La huelga por tiempo indeterminado de más de 33.000 trabajadores, en demanda de aumentos salariales y otros reclamos, paralizó por completo la red de transporte de ómnibus y subterráneos más grande de Estados Unidos y sumió a la ciudad en una situación caótica. A la vez, el paro le costará al sindicato un millón de dólares diarios de multa, impuestos por un juez.
A pie, en patines, bicicleta o compartiendo vehículos, los neoyorquinos apelaron a cualquier recurso, pese a las bajas temperaturas, para poder llegar a sus lugares de trabajo. (Ver aparte.)
El alcalde Michael Bloomberg decretó que tan sólo se permitiera el acceso a Manhattan a automóviles en los que por lo menos viajaran cuatro personas. Todos los vehículos restantes eran conducidos a puntos donde recogían a más pasajeros. Ante los puestos de control de la policía, se formaban colas interminables.
Los taxis aceptaban varios pasajeros con destinos distintos y hubo enormes embotellamientos. Algunas de las principales calles fueron reservadas para ambulancias, transporte escolar y ómnibus privados, contratados por empresas para sus empleados.
A pesar del caos, los neoyorquinos se las arreglaron bastante bien. Wall Street abrió puntualmente, mientras que las oficinas gubernamentales y las escuelas lo hicieron entre dos y tres horas más tarde de lo habitual. “La ciudad está funcionando”, señaló enojado Bloomberg, ayer por la tarde.
Sin embargo, el alcalde advirtió que las consecuencias del paro serían “devastadoras”. Según sus cálculos, la economía de la ciudad perderá 400 millones de dólares por día de huelga. El impacto será fuerte sobre todo para el comercio al por menor, ya que estas son las fechas de las compras navideñas, y para el turismo que ocasionan las fiestas.
El sindicato de los transportistas (TWU) declaró la huelga en la madrugada de ayer, luego de que fracasaran las negociaciones con la Autoridad Metropolitana del Transporte (MTA).
Con el correr de las horas, la huelga fue tomando fuerza. Las autoridades comenzaron a clausurar molinetes y a cerrar entradas a los subterráneos.
En una estación, se veía un letrero con la leyenda: “Estación cerrada debido a huelga. ¡Feliz Navidad!”. En Penn Station, los altoparlantes ordenaban a los usuarios: “Favor de evacuar el sistema de transporte subterráneo”.
En las calles, trabajadores de la red de transporte marchaban con carteles que decían: “Somos los que movemos a Nueva York. ¡Exigimos respeto!”
“No me parece bien que paralicen a esta ciudad, que es el centro financiero y cultural del mundo”, opinó Larry Scarinzi, de 72 años, que buscaba un taxi frente a la estación central Penn. “Están violando la ley y están destrozando la economía”, dijo.
Multa millonaria
En Nueva York se considera ilegal que los trabajadores del transporte vayan a la huelga. Por eso, Bloomberg acudió ayer a los tribunales para detener la medida de fuerza. El multimillonario alcalde consiguió que un juez impusiera una multa al sindicato de un millón de dólares diarios, y a cada trabajador, de 25.000 dólares diarios por cada día que no concurra al trabajo.
“Hay una huelga ilegal en marcha, y hasta que los trabajadores vuelvan [al trabajo], no creo que deba negociarse nada”, dijo Bloomberg.
El paro se decretó después de que el sindicato de transportistas, que representa a unos 33.700 empleados, rechazó la última oferta de la patronal MTA. El sindicato pide un aumento del 24 por ciento durante los próximos tres años, pero la patronal sólo ofrece el 9 por ciento. También forman parte de la disputa la edad de jubilación, la atención médica y los planes de pensión.
“Esta es una lucha por la dignidad de nuestro trabajo, algo que es totalmente ajeno a la MTA”, dijo el presidente del sindicato, Roger Toussaint. “Los trabajadores del sistema de transporte están hartos de ser abusados y despreciados”, agregó. El presidente de la MTA, Peter Kalikow, calificó la huelga de “bofetada” a los neoyorquinos.
Es la primera huelga del transporte en Nueva York desde abril de 1980. Un tribunal había condenado por entonces al sindicato a pagar una multa de un millón de dólares por el paro de once días.
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