UN PARO EN EL SENASA PUEDE PROVOCAR DESABASTECIMIENTO
Los trabajadores del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) agrupados en la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) iniciaron ayer un paro nacional de actividades que se extenderá hasta el lunes y que amenaza con provocar desabastecimiento y alza de precios en productos de primera necesidad –como carnes y lácteos–, además de afectar la salida de exportaciones.
En el marco de la protesta, un grupo de trabajadores decidió “ocupar pacíficamente” el edificio central del organismo sanitario ubicado sobre la avenida Paseo Colón, en la Capital Federal, donde se produjeron inconvenientes en el tránsito. No obstante, los trabajadores permitieron el ingreso y egreso de la gente.
El gremio exige una inmediata recomposición salarial como parte de un compromiso de financiamiento a cuenta de un nuevo escalafón, el pago de 300 pesos para todos los agentes –incluidos los contratados– y de 600 pesos para profesionales del organismo sanitario.
Diversas fuentes gremiales indicaron que el paro se realiza con un “alto nivel de acatamiento” y advirtieron que si el gobierno no da respuestas la protesta podría extenderse la semana próxima otras 48 horas.
La medida de fuerza podría generar graves inconvenientes en la distribución de alimentos, ya que muchos de los trabajadores que están de paro ocupan puestos en frigoríficos, productoras lácteas y en el Mercado de Hacienda de Liniers, donde deben certificar y autorizar la calidad de las mercaderías.
Inclusive, algunas entidades que agrupan a industrias alimenticias como la Copal alertaron que el paro podría provocar un incremento en los precios.
En igual sentido, el dirigente gremial de ATE-Senasa Jorge Ravetti admitió que el paro “puede provocar desabastecimiento para el viernes” y explicó que esto se producirá porque los empleados “tienen el control sanitario de la cadena de comercialización y de producción de los alimentos”.
Por lo pronto, ayer la actividad en el Mercado de Hacienda de Liniers fue normal, pero los operadores admitieron que la llegada de animales podría mermar considerablemente el próximo lunes.
Desde el gremio, en tanto, denunciaron que los animales que se retiran del mercado lo hacen sin el correspondiente control sanitario del Senasa.
La menor actividad del organismo no sólo puede afectar la distribución de alimentos, sino que también tiene incidencia en el resultado de la balanza comercial, ya que controla exportaciones agroalimentarias por más de 16.000 millones de dólares anuales y su función fiscalizadora debe ser garantía para cumplir con protocolos internacionales y nacionales. Ante el fracaso de las negociaciones, el Ministerio de Trabajo intentará destrabar el conflicto a través de una nuevo encuentro, previsto para hoy a las 16, que será encabezada por el director nacional de Relaciones Laborales, Jorge Schuster.
Por su parte, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) advirtió al gobierno sobre la “precariedad financiera” en que se desempeña el organismo responsable de la sanidad animal e inocuidad de los alimentos argentinos.
En ese marco, la entidad reclamó con “urgencia un aumento del presupuesto” y consideró que “es primordial para los intereses nacionales contar con un Senasa en pleno desarrollo, con un mejoramiento constante y con una actitud proactiva que hoy no puede poner en práctica”.
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