UN POLICÍA ENCUBIERTO Y UN ESPÍA INEXPERTO
Efectivos de las Tropas de Operaciones Especiales (TOE), quienes siguieron durante diez días a un empleado infiel de una empresa multinacional que pretendía vender información a la competencia, atraparon ayer pasado el mediodía al muchacho, de 30 años, al salir de una casa de cambio en el centro de la ciudad. Entre las ropas del imputado los policías secuestraron los 120 mil pesos que acababa de cobrar por la entrega de parte de los datos prometidos.
Los pesquisas también hallaron en los calzoncillos de su presa, prendida con un alfiler, la llave de una caja de seguridad de un banco en el que pensaba depositar su botín. “Cómo temblaba, parecía que se iba a hacer encima”, comentó una de las fuentes de la investigación consultada, cuando describió detalles de la detención del muchacho, que nunca había sospechado que uno de los interlocutores con los que había arreglado la transacción era un agente encubierto. A fin de la tarde de ayer y por orden del juez que interviene en la causa, el empleado había recuperado la libertad.
De acuerdo al relato de fuentes de las TOE, Benjamín, de 30 años, era empleado del área de informática de Athos Origin, una empresa contratada por la multinacional Unilever (firma que posee una planta en Villa Gobernador Gálvez) para proveerla de soporte informático. Desde allí propuso a una empresa de la competencia (en el rubro artículos de limpieza) una serie de discos compactos con información sobre la campaña publicitaria de la firma. Por esa colección de CDs, Benjamín pidió unos 500 mil pesos.
Pero la firma de la competencia prefirió denunciar la maniobra a la policía y Benjamín terminó negociando con un agente encubierto de las TOE que fue reduciendo, a lo largo de diez días, la oferta inicial por una menor.
En la negociación que Benjamín, sin sospechar, hizo con el agente encubierto, éste último llevó la supuesta oferta de la competencia a 120 mil pesos, lo que redujo también la cantidad de información que entregaría el muchacho. Así, el joven y el policía llegaron ayer a un local céntrico de una casa de cambio, en la que Benjamín entregó un CD que fue revisado por su comprador en una computadora antes de entregarle en un sobre de papel madera el monto de dinero que luego secuestrarían los efectivos de las TOE que lo esperaban afuera. Por el estado de terror que mostró el muchacho al ser sorprendido por los agentes, los investigadores lo creen con poca experiencia en el terreno.
De acuerdo a la información brindada por las fuentes policiales, la idea de Benjamín era que los 120 mil pesos que ayer se llevaba en un sobre, debajo de su pulóver, era el primero de una serie de pagos que se completarían luego, tras la entrega de más datos reservados de la campaña publicitaria de Unilever.
Asimismo, los voceros de las TOE señalaron que durante el día de ayer, por orden del juez correccional que lleva adelante la causa, Eduardo Costa, se realizaron allanamientos en la casa de la madre del muchacho, donde vivía éste. En el domicilio hallaron una copia de la llave de la caja de seguridad del banco, donde Benjamín pensaba guardar el dinero, y otros 11 discos compactos vinculados al tráfico ilegal de datos. De todos modos, el mismo magistrado ordenó luego la libertad del imputado, que será llamado luego a Tribunales.
Benjamín, según las fuentes, está imputado de infracción al artículo 156 del Código Penal, que refiere la violación de derechos.
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