UN POLICÍA PRESO POR TORTURAS A UN JOVEN
Un oficial de la Unidad Regional II de Policía se encuentra detenido desde el viernes pasado, acusado de secuestrar en zona sur al presunto ladrón de su madre y torturarlo en un descampado de Pueblo Esther, donde lo abandonó desnudo, golpeado y con una mano fracturada.
La víctima, de 19 años, denunció al policía –de quien es vecino en el Fonavi de Sánchez de Thompson al 200 bis– de haberlo “levantado” a punta de pistola junto con dos cómplices. El agente de seguridad, que se desempeña en la Jefatura de Lagos al 5200, posee dos salas de juegos en red y cuenta con dos causas penales por amenazas en su prontuario, se informó de manera extraoficial.
De acuerdo con voceros de Tribunales, la víctima denunció el caso el miércoles por la noche en la subcomisaría 15ª de Pueblo Esther. Lo habían dejado en las afueras de la localidad, desnudo y maltrecho. La golpiza le provocó la fractura de una mano.
Matías I. denunció que esa misma noche caminaba cerca de su casa del Fonavi de Sánchez de Thompson y Grandoli cuando de un Chevrolet Corsa azul bajó un vecino suyo que es policía. Se lo recordó con la nueve milímetros que lo apuntó directo. El muchacho dijo que fue obligado a subir al vehículo, que allí lo aguardaban dos desconocidos, y que varios testigos presenciaron la escena.
El trío condujo a su prisionero hasta un descampado de Pueblo Esther, para golpearlo sin respiro. Su vecino policía acusaba a Matías de haber sido quien días atrás había asaltado a su madre.
El servidor público cumplió su venganza personal, ayudado por sus compinches, cuando soltó a su presa machacada a golpes de todo calibre y luego de haberle robado la ropa.
El juez de Instrucción Jorge Eldo Juárez, apenas tomó conocimiento de la denuncia, abrió una causa por privación ilegítima de la libertad, lesiones y robo calificado (por la sustracción de la ropa del joven a punta de pistola). Y encomendó la captura de los autores del hecho a la Sección Seguridad Personal de la Unidad Regional II.
El viernes por la mañana, esa división de Unidades Especiales detuvo en la propia Jefatura de la UR II al hombre apuntado por la víctima: es el oficial ayudante Víctor Hugo Vargas, de 29 años, asignado a tareas en la sección Finanzas de la Asesoría Letrada de la UR II.
Voceros de Tribunales afirmaron que el hombre es dueño de dos cibercafés: uno en su mismo barrio –en Parque del Mercado– y el restante, en el barrio Bella Vista. El sábado, tras ser detenido, el funcionario policial negó los cargos imputados.
El juez Juárez hizo secuestrarle el arma reglamentaria y el auto abollado en su trompa (tal como la víctima lo describió). Y luego, dispuso que Vargas siga detenido, habida cuenta de que está acusado de delitos que no son excarcelables.
Según su prontuario, el policía está involucrado en un caso de amenazas coactivas (a disposición del juez de Instrucción Carlos Triglia) y otra simple (interviene el magistrado correccional Daniel Acosta), ambas causas se originaron en el 2000.
El magistrado Juárez deberá tener en cuenta esos antecedentes a la hora de definir la situación procesal del oficial Vargas, y también evaluará una rueda de presos para reconocimiento visual, a la que el policía será sometido a pedido de la Fiscalía en turno.
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