UN POLICÍA SE ACUARTELÓ EN LA GUARDIA DE UN HOSPITAL
Un cabo de la policía que se había mantenido acuartelado durante toda la jornada amenazando con quitarse la vida si el gobernador Jorge Obeid no entablaba un diálogo con dos de sus compañeros que se encadenaron a la Jefatura luego de ser cesanteados tras un acuartelamiento, al cierre de esta edición depuso su actitud luego de que el subsecretario de Justicia Gustavo Peters se comprometió a elevar los reclamos a Obeid. Se trata del cabo Sergio Falaschetti, de años 42, ex integrante de Apropol (Asociación de Profesionales de Policías), que amenazó con suicidarse en el hospital Provincial, donde tomó su turno de trabajo en la medianoche del jueves. El cabo con 16 años en la fuerza, que prestó servicios en el Comando Radioeléctrico y en distintas seccionales, fue uno de los policías que denunció el robo de combustible cometidos en la Unidad Regional II, y terminó sumariado. De todas maneras, quedaría detenido por el acto de indisciplina.
A las 23.30 de ayer en diálogo con Rosario/12, Falaschetti reconoció que “gracias a Dios hay un diálogo en este momento entre el subsecretario Peters, Arce y Palermo (los policías cesanteados). Así que una vez que terminen de dialogar me dirán cómo es el acta que han firmado. Pero desde ya si han tenido la predisposición de dialogar voy a tener la buena voluntad de levantar esta protesta. Quiero decir que si hay un compromiso y se los escuchó no voy a ser un necio”.
Falaschetti en el mes de mayo recibió sanciones por efectuar declaraciones donde involucraba a jefes y por eso fue pasivo de un sumario administrativo y, según sus propias declaraciones, “comenzó su calvario”.
Lo cierto es que la noche del jueves a las 22, Falaschetti se presentó en el destacamento del Provincial y, a la 1.20 del viernes luego de comunicarse con su compañero Ever Palermo (también perteneciente a Apropol), decidió “acuartelarse” y amenazó con suicidarse y requirió que el gobernador Jorge Obeid se haga presente en la sede de la Jefatura para hacerle oír sus reclamos. Con el correr de las horas, un negociador de las Tropas de Operaciones Especiales (TOE) ingresó al nosocomio para tratar de convencer al policía. También llegó rápidamente la esposa de Falaschetti mientras el policía recibía muestra de apoyo de parte de la gente.
El policía acuartelado le pidió al gobernador Obeid que dialogue con
sus compañeros que se encuentran encadenados a los portones de
ingreso de Jefatura, el cabo Ever Palermo, el sargento Roque Palermo
y el subcomisario José Arce, luego que la jefe de policia provincial pidiera sus cesantías por haber impedido la salida de móviles policiales el 12 de abril. “Cuando hubo acuartelamiento creímos en la jefa de Policía y nos traicionó. La policía se tiene que limpiar de adentro hacia fuera, no podemos esperar que el ciudadano venga y denuncie al policía corrupto. El mismo policía es el que tiene que poner preso al policía corrupto. Pero eso no se entiende, no se da el ejemplo desde el gobierno. Desde el mismo momento que denuncié se me vino la noche. Y por hacer declaraciones, porque tenía miedo por mi familia, me hicieron un sumario”, expresó sobresaltado Falaschetti a distintos medios de comunicación presentes en el hospital. Cuando se le preguntó si pensando en suicidarse iba a solucionar algo, el policía fue contundente: “No sé si voy a solucionar el conflicto pero por lo menos estoy haciendo algo”.
La situación se tornó tensa al atarceder cuando los familiares y policías presentes en el lugar impidieron que los bomberos vallaran el lugar con el fin de alejarlos tanto a ellos como a la prensa. Por otra parte, una de las esposas de los oficiales presentes se encadenó a la puerta del destacamento a modo de protesta. Mientras el policía había asegurado que comenzaría a herirse si no llega una respuesta del Gobierno. según lo comunicó al cabo Ever Palermo, también integrante de Apropol, quién aseguró que Fallaschetti se encontraba “muy nervioso”.
El cabo Ever Palermo, uno de los tres policías encadenados en la puerta de la Jefatura de Policía junto a su padre el sargento Roque Palermo y el subcomisario José Arce, se dirigieron al Hospital Provincial al conocer la decisión de su compañero de Apropol de acuartelarse.
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