UN PROCESADO POR LA MUERTE DE LA NIÑA DE BARRANQUITAS
A poco menos de 20 días de que una bala perdida terminara con la vida de María Cristina Morales en el barrio Barranquitas, el juez de Instrucción, José Manuel García Porta, procesó a un vecino de la zona por considerar que existen elementos suficientes que lo transforman en el principal sospechoso de haber efectuado aquel disparo.
Se trata de Rubén Sebastián Gallardo, de 20 años, a quien una serie de testigos sindican como responsable de lo ocurrido.
Aquel día, el imputado y un menor increparon con una carabina calibre 22 a otros dos vecinos. Poco después, Gallardo se dirigió hacia la autopista Santa Fe-Rosario con el arma en sus manos y fue entonces cuando se escuchó un disparo que impactó en el rostro de esta nena de apenas 8 años, que jugaba en la vereda de su casa de Estrada 4028.
Junto a la casa de la niña vive un vecino con quien Gallardo mantiene una profunda enemistad. El juez no descarta, entonces, que el tiro haya estado dirigido hacia ese domicilio.
El arma fue encontrada por la policía en la casa de la tía del sospechoso, escondida en una cuna, debajo de colchones y frazadas.
De todos modos, no fue posible probar que la bala extraída del cráneo de la niña salió de dicha arma, ya que el proyectil se encontraba totalmente deformado. Sin embargo, se trata de una bala del mismo calibre, compatible con la carabina.
García Porta terminó procesando a Gallardo por los presuntos delitos de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y portación de arma de fuego de uso civil.
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