UN PROYECTO BUSCA REVITALIZAR EL TRAMO HISTÓRICO DE SAN MARTÍN
En el marco de un plan general de transformación de la ciudad, denominado Programa de revitalización del espacio público, la Subsecretaría de Patrimonio municipal desarrolló tres proyectos: San Martín Sur (entre General López y Juan de Garay), San Martín Norte (desde Eva Perón a Suipacha) y bulevar Gálvez (incluyendo la estación ferroviaria, plaza Pueyrredón y el ex Mercado Progreso). El primero de los tres fue presentado ayer en una reunión organizada por la Bolsa de Comercio y el Departamento Ejecutivo Municipal en el Club del Orden. El segundo ya había sido expuesto a los frentistas en un encuentro anterior celebrado en el Centro Comercial.
“Vemos que desde el punto de vista del planeamiento y el patrimonio, la ciudad adolece de diseño, faltan intervenciones que tengan una verdadera gravitación”, explicó el titular de Patrimonio Municipal, Arq. Carlos María Reinante a este diario. Fue así que, a instancias del intendente Martín Balbarrey se organizó un equipo de trabajo que incluyó a Planeamiento y Obras Públicas para producir los tres proyectos.
Las dos propuestas para calle San Martín se relacionan, a su vez, con el indudable impacto que producirá en el área central la ampliación de 27 de Febrero y Alem, y la transformación de 50 hectáreas del puerto santafesino.
Para calle San Martín, Reinante aclaró que no se va a convertir totalmente en peatonal: “Lo que va a cambiar es el carácter de ese canal viario que incluye un patrimonio urbano importantísimo, áreas vacantes y también edificios abandonados y terrenos baldíos”. Por eso el proyecto no incluye sólo un rediseño del solado (piso), veredas y luminarias sino una intervención integral, una política sobre esas arquitecturas, para recuperar el patrimonio, tanto en un sector como en el otro.
Los dos proyectos para San Martín son simétricos: ambos comprenden cuatro cuadras. En el medio queda la peatonal tradicional que también está inmersa en un proyecto de remodelación, encarado por la Asociación de Amigos de esa calle.
El diagnóstico
Del proyecto presentado ayer se desprende que, en las cuatro cuadras al sur de Juan de Garay, se observan algunas actividades comerciales así como otras relacionadas al carácter administrativo institucional y judicial del área de Plaza de Mayo.
“El tejido se encuentra densamente consolidado, con la presencia de algunas sustituciones (torres o edificios de propiedad horizontal) y espacios intersticiales vacantes (estacionamientos, baldíos)”, señala el texto.
También se aprecia una “fuerte contaminación visual” como producto del avance sobre veredas y calles de una señalética “de escalas y proporciones inadecuadas”. A esto se suman edificios significativos desde el punto de vista patrimonial, muchos de ellos con una “notoria degradación” y sin contar con los instrumentos adecuados de protección, que constituyen un elemento de sustancial importancia en el área.
¿Qué va a cambiar?
Entre General López y Juan de Garay las modificaciones incluyen el ensanche de veredas del lado este, donde se ubican los edificios de mayor valor patrimonial. Es también por donde circula la mayor cantidad de peatones -según observaciones realizadas in situ- y concuerda con la circulación vehicular, de sur a norte.
También se intervendrá en el hormigón y en las cuatro intersecciones se colocará un adoquinado, con material recuperado de Alem y 27 de Febrero. Con esta medida se logrará un impacto visual en la arteria y cierta uniformidad con el sector histórico a recuperar, pero también operará como regulador de velocidad y alternativa a los badenes o lomos de burro. De todos modos, su puesta en práctica requerirá evaluar la situación de los desagües en toda la cuenca.
Se prevé establecer articulaciones en el recorrido, a partir de la presencia de uno o más edificios significativos y conformando una idea de conjunto urbano, y se generará un vínculo entre los espacios públicos existentes, articulando las plazas a partir de su rediseño.
También se intervendrá sobre las luminarias, se colocarán bancos y papeleras y se trabajará en la señalética. Este último aspecto tiene un valor particular: calle San Martín, recuerda Reinante, tenía “arquitecturas efímeras”, que indicaban las estaciones, eventos y fiestas populares y religiosas (carnaval, Pascua). “Queremos recuperarla”, admitió el funcionario aunque difícilmente puedan volver a colocarse los mismos letreros, de los cuales quedan recuerdos en tomas fotográficas de la época. “Tenemos que buscar diseños alternativos para que reproduzcan esos momentos”, señaló.
“Hay un sur muy deprimido, muy agrisado, y antes de que lo impacte la modernidad hacia el norte fue un área muy moderna”, evaluó Reinante y consideró que “los usos hacen que las ciudades sean más o menos vitales. La recuperación del espacio público es esencial para que esos roles se recuperen”.
Objetivos
Más allá del desarrollo técnico del proyecto, sus objetivos se resumen en los siguientes puntos: recualificar íntegramente un área urbana deteriorada, a partir de preservar los valores urbano arquitectónicos del patrimonio cultural involucrado; promover el desarrollo urbano, a partir de conciliar iniciativas públicas y privadas en torno de la intervención en la ciudad y su patrimonio, e incentivar la participación ciudadana en actividades de conservación, rehabilitación y renovación urbana.
De alto valor histórico
El proyecto incluye una descripción de la calle San Martín, ex Comercio, desde su nacimiento. “Tiene sus inicios con el mismo traslado de la ciudad desde Cayastá a su actual emplazamiento en 1650, cuando la Plaza concentra las actividades políticas, religiosas y comerciales de la Santa Fe colonial. El crecimiento urbano se va consolidando hacia el norte a partir de una expansión del trazado, adquiriendo una notoria presencia la mencionada calle Comercio, ubicada en el lateral este de la plaza”.
Es en ese momento cuando comienzan a visualizarse los primeros cambios en la ciudad que superpone a la cuadrícula el equipamiento ferroportuario. Alejo Peyret, inspector de las Colonias describía esas transformaciones en 1889, al mencionar que “la ciudad de Santa Fe, desde dos o tres años a esta parte, está sufriendo una transformación completa (…). Los modernos edificios han sustituido a las vetustas casas de adobe”.
Las transformaciones se vuelven más impactantes y la revista “Líneas” destacaba, en 1930, la presencia de “grandes tiendas, confiterías de moda, clubes sociales, casas de música, institutos de belleza, librerías (…)” en una calle que tenía en aquella época “el aspecto de una petit Florida, con casi todas las características de la elegante arteria porteña”.
La evolución de la céntrica arteria seguiría hasta la peatonalización en los ’80, potenciando su carácter comercial, financiero y bancario.
Volviendo al diagnóstico de Patrimonio, “este desarrollo del área peatonal fue en detrimento del resto de la arteria, que sufre un progresivo proceso de sustitución y deterioro”.
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