UN PUCHERO EXQUISITO
“La bossa nova fue la banda de sonido entre mis diez y mis quince años. Fue una de las pocas cosas que Franco no censuró. Tú no sabes lo que sentí cuando escuché por primera vez a Antonio Carlos Jobim. Era completo: autor, compositor, letrista, guapo. Esas fotografías fumando esos habanos…. Era mi Che Guevara”
Victoria Abril.
Con frases contundentes, como la recién citada, la talentosa actriz Victoria Abril, defendió en entrevistas periodísticas, su incursión en la música, cuando hace algunos meses presentó su disco “Putcheros do Brasil”, donde realizó un sentido homenaje a la Bossa Nova.
Sin pedirle permiso a los entendidos, aquella femme fatal que supo entusiasmar a los cinéfilos con sus actuaciones en las películas de Almodóvar “Átame” y “Tacones lejanos”, se animó a editar un disco interpretando los clásicos del cancionero brasileño. Para llevar adelante semejante empresa fue guiada por Javier Limón, uno de los productores más inquietantes de la península ibérica. Recordemos que “Casa Limón”, el estudio que pertenece a Javier, fue la cocina de uno de los mejores encuentros musicales de los últimos tiempos, que se coronó con un disco memorable titulado “Lágrimas Negras” donde descollaron el pianista cubano Bebo Valdez y el cantaor flamenco “Cigala”.
Victoria Abril admira mucho el talento de su productor y contó a la prensa como comenzó esta relación: “Cuando escuché Lágrimas negras me volví loca. Le dije a Javier: Yo quiero esto. Quiero un scanner de mi alma. El me entendió perfectamente. No podría haber hecho el disco sin él. Todo lo que pasa por las manos de Javier Limón me parece fascinante.”.
Si bien Victoria Abril cuenta que canta de forma amateur desde hace más de 20 años, la idea de grabar un disco se terminó de macerar cuando en la película “Sin noticias de Dios”, en la cual interpretó a una cantante glamorosa de los años 50’, grabó las canciones “Meditaçao” e “I wanna be evil”. Cuando los periodistas le consultan porque eligió homenajear a la Bossa Nova ella contesta: “Porque se trata de una música que me tiene detrás y pegándome en la nuca desde hace mucho tiempo. Es una música, según dice Jobim en Desafinado, como tiras de encaje, sólo hay que tener un chorrito de voz que haga pequeños dibujitos. Las grandes voces no sirven para la bossa. Hay que cantar con el corazón. Y yo voz no tengo, pero corazón me sobra. Además me gusta tanto… Y, como el flamenco, se puede cantar con una guitarra sola. Para mí, Jobim hizo con la bossa lo que Godard con el cine: sacar las cámaras de los estudios y llevarlas a la calle. Pues ellos sacaron las guitarras y las llevaron a la playa. E hicieron estas melodías, con esos textos maravillosos de Vinicius de Moraes, en los que no hay sitio para las tonterías… Como en el flamenco, que tiene unos textos acojonantes. En la bossa no hay trampa ni cartón, ni máquinas ni nada”.
Putcheros do Brasil es un disco pensado hasta el mínimo detalle. Comenzando por el juego de palabras con el nombre, ya que Puchero significa marmita, es la olla en la que se cuece un puchero a fuego lento durante toda la mañana, un plato bien de Málaga, ciudad donde nació Victoria Abril. Por otra parte, puchero es lo que hace un niño antes de llorar. Finalmente, para que se entienda en el resto del mundo que no habla español le agregó la t. Entonces quedó putch, que es la idea de un golpe rítmico y eros, que nos remite al dios del amor.
En este exquisito trabajo musical se incluyen diez temas de compositores como Antonio Carlos Jobim, Vinicius de Moraes, Caetano Veloso o Chico Buarque, entre otros, cantados en portugués, inglés y francés, donde la novata intérprete contó con músicos de la talla de Javier Reinoso, Niño Josele, Javier Colina, Antonio Serrano, Jerry González o Rosa Pasos. Entre las canciones se destaca una versión de “O que será” de Chico Buarque cantada en francés.
Como toda herejía, el estigma de la actriz que canta la persiguió en algunas críticas. Pero ella fiel a su personalidad no se hecho para atrás y le respondió a la prensa lo siguiente: “No voy a pedir perdón por cantar. ¿Por qué tendría que hacerlo? Además no les cuesta nada, coño, ¡ni que lo hubieran pagado ellos! He hecho esto, lo he hecho con todo mi corazón y ya está. Te gusta o no te gusta y punto. Yo ya no tengo nada que ver. Lo hecho, hecho está”.
Este contenido no está abierto a comentarios

