UN PUERTO SATELITAL PARA LAS RADIOS COMUNITARIAS
El puerto, con su antena satelital, funciona en Tucumán 3950.
Una asociación de educación radiofónica aportó 80 mil dólares.
El Foro Argentino de Radios Comunitarias desde el viernes pasado tiene un motivo más para enorgullercerse: un puerto satelital que le permite conectarse por esa vía con las restantes radios populares de toda America Latina, en un ida y vuelta que nutrirá de información a más de 70 emisoras argentinas que se hermanaron en este proyecto. “Es una verdadera latinoamericanización de la información, ya que permite conectarnos con 17 países del continente, además de una oportunidad única para devolverle la voz al pueblo, esa voz que le fue quitada por quienes consideran la información como un mercancia. Ese es nuestro objetivo: devolver la palabra a quien no la tiene. Si no cumplimos con ese objetivo, esto no servirá para nada”, remarca Néstor Busso, presidente FARCO, fijando el norte que los guiará en este futuro inmediato.
La antena satelital está ubicada en Tucumán 3950 y la tecnología que la sostiene fue financiada a través de ALER (Asociación Latinomericana de Educación Radiofónica) con 80 mil dólares. Se trata de un centro nacional de producción y un telepuerto que permite interconectar las radios comunitarias de la Argentina utilizando tecnología satelital ademas de internet, produciendo informativos diarios desde todo el país. “Informativos nacionales producidos en red desde y para las radios comunitarias”, destacan su mentores, entre quienes se cuenta la radio comunitaria rosarina FM Aire Libre.
En este sentido, el presidente de FARCO destaca el rol de las radios comunitarias “frente a las radios de empresas comerciales que tienen, en definitiva, como objetivo ganar plata y entonces de una manera u otra sus contenidos están condicionados por la actividad económica y el mercado. Nuestra radios son de organizaciones sociales que persiguen objetivos sociales y nuestro interés es que la gente pueda expresarse, desde su propio lugar, desde sus propias necesidades y desde su formas culturales sin mediar cuestiones economicas ni intereses”.
En este punto, Busso explica que “una radio comunitaria se sostiene con la publicidad que se pueda vender, con los programas sociales que pueda ejecutar, con el aporte de sus audiencias, clubes de amigos, o sea hay una multiplicidad de formas que ayudan a sostenerla. Pero fundamentalmente una publicidad que no condicione el contenido de la emisión y una propiedad de la emisora que no tiene como finalidad ganar plata. No es un privado que vive de eso ni una empresa que quiera hacer dinero. Los dueños de nuestras radios son organizaciones sociales, una mutual, una cooperativa, una fundación o un centro comunitario”.
Para Busso el desafío más grande de esta nueva etapa es “recuperar la voz de la gente, porque en nuestro país, que ha sido saqueado y que vive con la mayoría de pobres, esa pobreza se genera a partir de robarle a nuestra gente el saber y el decir. Se le roba la palabra, unos pocos se la apropian, unos pocos que tienen capacidad económica para hacer de su palabra la palabra pública, y hacer de su opinión, la opinión pública. Lo que buscamos es que todos y todas puedan expresarse, especialmente los más débiles, especialmente los más pobres, aquellos que el sistema y que el mercado considera ignorantes y que sabemos que tiene algo para decir”.
Por su parte Claudio de Luca, de FM Aire Libre, explicó que las instalaciones de calle Tucumán ‑que comparten con el Nodo Tau que presta a su vez soporte informático al emprendimiento‑ son “un estudio de grabación y de emisión de nuestra radio y a su vez una antena satelital que es receptora y otra que sube nuestra señala al satélite”. Como muestra del funcionamiento de las mismas, cuenta orgulloso que “las alternativas del último motín de la cárcel de Córdoba fueron trasmitidas a partir de este puerto satelital, no solo a toda América latina sino tambien a España”.
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