UN RECLUSO DENUNCIÓ APREMIOS Y PIDIÓ SU URGENTE TRASLADO
Javier Martinet está cumpliendo una condena en la cárcel santafesina de Las Flores y debido a su buen concepto y conducta se encuentra próximo al otorgamiento de salidas transitorias. Sin embargo, en los últimos días sufrió una serie de apremios psicológicos y físicos que lo llevaron a tomar una dolorosa actitud: tragarse una cuchara e iniciar una huelga de hambre. Su objetivo es uno solo, que lo trasladen a una dependencia de la policía provincial porque tiene miedo de que lo maten. Además, en su reclamo, el recluso denunció con nombres y apellidos a los dos guardiacárceles que lo someten a permanentes malos tratos, uno de los cuales ostenta un alto rango.
Los padecimientos de Martinet trascendieron los muros de la cárcel santafesina el pasado viernes cuando su mamá recibió llamadas desde el interior del penal que le anunciaban que el muchacho, alojado en el pabellón 5, estaba golpeado y en muy mal estado de salud. La mujer comunicó lo que sucedía a la Coordinadora de Trabajo Carcelario (CTC) y el martes representantes de esa organización y del Equipo Legal de Derechos Humanos santafesino visitaron al interno en su lugar de detención.
Entonces no sólo pudieron comprobar el pésimo estado físico en el que estaba sino también el malestar psicológico del muchacho que denunció temor por su vida. En esa oportunidad, Martinet comunicó que “el viernes 25 de febrero y el viernes 5 de marzo los agentes penitenciarios González y Stolves (subjefe del área Correccional de la cárcel) lo sometieron a feroces golpizas”, hecho que denunció ante el juez de Instrucción Julio César Costa. Fue ese magistrado el que ordenó a médicos forenses que constaten las lesiones sufridas por el detenido, tras lo cual se decidió su internación por tres días en el hospital José María Cullen de la capital provincial.
Sin embargo, conociendo la situación, el mismo juez lo devolvió al penal una vez recuperado de las lesiones recibidas.
Cuando Martinet volvió a la cárcel su estado de angustia y miedo fue creciendo, lo que lo llevó a tragarse una cuchara e iniciar una huelga de hambre el último martes, por lo “que observa un peligroso estado de autodestrucción que amerita urgente atención terapéutica”, aseguraron desde la CTC.
Ante esta situación, Martinet pidió ser trasladado en forma urgente a una repartición policial ya que “teme aparecer ahorcado”. Esos pedidos fueron elevados al juez de Ejecución Penal de la cárcel santafesina, Alejandro Tizón, y asimismo se le pidió directa intervención al secretario de Derechos Humanos de la provincia, Domingo Pochettino, y al director del Servicio Penitenciario, Fernando Rosúa.
Anoche, voceros de la CTC confiaron a La Capital que en los diálogos mantenidos “tanto con Rosúa como con Tizón encontramos buena predisposición al traslado de este muchacho, pero ambos coincidieron en que necesitan una orden judicial para efectivizarlo”. Ante ello, el organismo de derechos humanos solicitará al juez Costa que libere la correspondiente orden, algo que se esperaba para las próximas horas.
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