UN RECORRIDO PLAGADO DE CERTEROS TESTIMONIOS
Al desandar la ruta para descubrir si existía una “historia no oficial” del incidente que involucró al subsecretario de Seguridad Pública de la provincia el pasado 7 de noviembre en el acceso al puente Rosario-Victoria, La Capital se encontró con que el hecho parecía ser un secreto a voces entre los hombres de distintas fuerzas de seguridad. “Me extrañaba que ustedes no hubieran aparecido antes”, comentó un pesquisa que participó del procedimiento mientras desarrollaba una sonrisa como mueca.
Es evidente que el backstage de la investigación se construyó con constantes promesas de reservar identidades y abarcó varios domicilios ubicados en la zona norte de Rosario y por muchas calles de tierra de dos localidades del cordón industrial. “El subsecretario estaba muy exaltado” precisó otra fuente policial, quien se escudó “en los códigos” de la fuerza a la hora de dar mayores precisiones. “Yo no escupo para arriba, aunque estamos lleno de traidores”, replicó la fuente en referencia al informante policial que aportó importantes precisiones sobre el hecho.
“Buenas tardes, ¿qué anda buscando?”, preguntó un gendarme a este diario en el destacamento ubicado en las oficinas del antiguo obrador del puente Rosario-Victoria. El uniformado hizo pasar al periodista a una oficina y le comentó a un compañero, como si nadie más lo escuchara: “El señor viene por el incidente con el loco ese que se bajó del auto con la pistola y decía que era el subsecretario de Seguridad de Santa Fe. ¿Te acordás que tuvo que meterse el gendarme (y dijo el apellido que se mantiene en reserva)? Ese día tuvimos que salir a los piques”, dijo. Pero unos segundos más tarde pidió disculpas y dijo: “Venga mañana por la mañana que le van a informar”.
Pocas horas más tarde y muy gentilmente el segundo comandante de la unidad recibió a este diario. “¿Y por qué busca información sobre un accidente tres meses después?”, preguntó. Tras una escueta explicación de este medio sobre el caso, respondió: “Ya sé de que me habla”. Y a renglón seguido pidió tiempo para “recabar información sobre el caso”. Cincuenta minutos más tarde, el jefe de la unidad, el comandante Jorge Perrone comenzó con la explicación oficial de una “intervención eventual y preventiva” de un hombre de su fuerza.
Cuando todavía era un enigma el día de publicación de la nota sobre el incidente, un viejo pesquisa de la Jefatura hizo un llamado a la La Capital: “¿Muchachos, en qué andan? Porque acá hay un run run de que el domingo van a hacer algo grande”, dijo entre sonrisas. También un referente de la política provincial deslizó un par de días antes de la publicación: “Ojo, no se van a comer un sapo porque del taxi se bajaron tres tipos para apretarlo a Rossi”. Según todos los testigos consultados por La Capital, el tachero viajaba sólo.
Este contenido no está abierto a comentarios

