UN REFERÉNDUM DECIDIRÁ EL FUTURO DE CHÁVEZ
La Comisión Nacional Electoral (CNE) de Venezuela anunció ayer que la oposición local logró reunir las firmas necesarias para convocar un referéndum revocatorio contra el mandato del presidente Hugo Chávez e inauguró una nueva fase en la turbulenta lucha por el poder en el país, que a partir de ahora girará en torno de la fecha de la consulta popular.
De acuerdo con las cifras preliminares difundidas ayer por el director principal del CNE, Jorge Rodríguez, la oposición superaba ayer en 15.738 firmas las 2.436.083 -el 20% del electorado- exigidas por la Constitución para convocar el referéndum.
Rodríguez indicó que estos resultados, “pese a ser preliminares, representan una tendencia clara” del cómputo final, que será hecho público cuando se complete el recuento de las rúbricas recolectadas el fin de semana pasado.
El propio presidente Chávez confirmó, aunque desafiante, la realización de la consulta: “Estamos listos para ir al referéndum revocatorio”.
“He visto a sectores de la oposición cantando victoria; dicen que me han derrotado. Debo decirles que no tengo la más mínima pizca de una derrota. Yo aún no he jugado”, advirtió Chávez a sus adversarios, en un mensaje a los venezolanos.
Durante el fin de semana pasado, la oposición montó un espectacular operativo para conseguir la confirmación de al menos 525.000 firmas de las más de 1,19 millones recolectadas en diciembre pasado que habían sido consideradas irregulares por la CNE.
“¡Lo logramos!”, dijo eufórico Enrique Mendoza, gobernador del estado de Miranda y líder de la Coordinadora Democrática -la alianza opositora que impulsa el referéndum-, mientras miles de antichavistas festejaban en las calles de Caracas haciendo sonar sus bocinas y ondeando banderas venezolanas.
Sin embargo, el resultado de la ratificación de firmas no pone fin a la larga crisis política en el país.
“Ahora se requiere una decisión sobre la fecha del referéndum”, consideró en Washington el subsecretario para el Hemisferio Occidental del Departamento de Estado norteamericano, Roger Noriega, que fue acusado hace dos semanas por Caracas de injerencia en sus asuntos domésticos.
La oposición busca celebrar el referéndum antes del 19 de agosto de 2004, para poder convocar a comicios presidenciales en un plazo máximo de 30 días si Chávez resulta derrotado en esa votación, de acuerdo con lo establecido en la Constitución de 1999.
En caso de que la consulta popular se convoque para después del 19 de agosto y Chávez pierda, el vicepresidente, José Vicente Rangel, asumiría la presidencia hasta el final del mandato, en 2007, según establece la carta magna.
Para revocar el mandato del presidente, además de superar los sufragios que obtenga Chávez en el referéndum, la oposición necesitará un voto más de los 3.757.773 que obtuvo el mandatario cuando legitimó su cargo, en julio de 2000.
En tanto, partidarios del gobierno se movilizaron hasta las inmediaciones del palacio presidencial de Miraflores. Por su parte, el ministro de Información, Jessie Chacón, que reconoció que la oposición logró “unas 15.000 firmas más que el mínimo requerido”, exhortó a los venezolanos a “mantener la calma”.
Un muerto y disturbios
Antes de que se conociera el resultado del recuento, Caracas fue escenario de violentos disturbios. Desconocidos dispararon con armas de fuego contra la sede la alcaldía metropolitana y alrededor de 200 presuntos partidarios de Chávez incendiaron cuatro camiones cerca de la sede de la CNE y de la Asamblea Nacional.
Imágenes de la televisión mostraron a por lo menos dos hombres disparando con armas de guerra y a otros arrojando piedras contra el edificio municipal en momentos en que las autoridades explicaban a periodistas las medidas de seguridad que rodearán una marcha de la oposición prevista para mañana. Una persona murió y un diputado opositor tuvo que ser hospitalizado luego de ser atacado por supuestos chavistas.
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