UN RELEVAMIENTO TÉCNICO DESNUDA GRAVES RIESGOS EN LAS ESTRUCTURAS DE LAS CASAS DE BARRIO CENTENARIO
El Colegio de Arquitectos de Santa Fe realizó un relevamiento de los hogares particulares afectados por las inundaciones. El trabajo de campo -al que tuvo acceso Notifé- se inició en Barrio Centenario, pero pretende continuar con el resto de las zonas perjudicadas por el desborde del río Salado.
La comisión encargada del trabajo “se constituyó por la acción voluntaria de los Colegiados, con el objeto de establecer en forma perentoria un diagnóstico de riesgo, en todas aquellas viviendas que han sido afectadas por la inundación del casco urbano de la ciudad de Santa Fe”.
Durante el relevamiento, “se puso particular énfasis en detectar e identificar con carácter de urgente aquellas unidades habitacionales que por sus condiciones actuales pongan en riesgo cierto la vida de sus ocupantes”.
El lugar de realización del trabajo, estuvo determinado por la “envergadura de la acción del agua sobre el casco urbano, y teniendo en cuenta que los riesgos mayores se producen en aquellas áreas no consolidadas y que carecen de la infraestructura de servicios básica, en especial asfaltado de calles y evacuación de líquidos vinculados a la red primaria de servicios cloacales”.
En el área de acción estuvieron incluídas las viviendas ubicadas al oeste o hacia el río salado de la traza de las calles Cabal, Avenida Freyre, Av. JJ Paso, Boulevard Zavalla, Av. Mosconi, Avenida Perón, Av. Blas Parera y el Límite con Recreo.
“Este sector comprende un total aproximado de 2 mil 300 manzanas, con un total estimado de 13.500 viviendas”.
El trabajo de campo realizado por el Colegio de Arquitectos, determinó que “casi un 9 por ciento (8,59%) de las viviendas tienen un alto riesgo edilicio”, mientras que “el 23,93 % tiene mediano riesgo y un 67,48%, bajo riesgo edilicio”.
En cuanto al estado de la instalación eléctrica, se informó que “en el 15,66% de los casos es mala, el 69,75% es regular y en el 14,59% es buena”, después de haber quedado expuesta a la acción del agua durante días.
Los números que reflejan las condiciones actuales de las instalaciones sanitarias tampoco son muy alentadores. Según el informe realizado por los profesionales de la construcción, “en el 24,82% de los casos es mala, en el 69,34 % es regular y sólo en el 5,84 % es buena”.
Tal como se expresó, entre los problemas más graves detectados por el relevamiento se encuentran “socavones alrededor de los Pozos Negros; hundimientos de pisos interiores, por ser zona de relleno; asentamientos diferenciales en muros interiores; fisuras de muros superiores a los 10mm, con desplazamientos; muros con encuentros sin trabar, con el desplazamiento pertinente; estructuras de techos, con desplazamiento de sus anclajes ( en cubiertas de chapa galvanizada); cubiertas de losas aliviandas con estructura expuesta (fe a la vista) y con una flecha superior a los 3 cms; muros de bloques de cemento alaveados como consecuencia de la pérdida del mortero de asiento o su disgregamiento; instalación eléctrica a la vista, con cableado expuesto y al alcance de los usuarios de la viviendas; cañería de agua de red, que se expone en los sanjones a cielo abierto, con la consiguiente contaminación del agua de consumo y la red”.
Entre los objetivos impuestos por el grupo de profesionales se encuentran “el de identificar, cuantificar y cualificar las unidades habitacionales cuyos daños ponen en situación de riesgo de vida a sus ocupantes, estableciendo además las condiciones de habitabilidad de las viviendas”.
Según se informó “la toma de datos se realizó mediante la presencia efectiva de un profesional de la construcción, y la confección de una ficha destinada al registro del estado de las viviendas estableciendo el grado de riesgo al momento de la muestra”.
Todo lo observado forma parte de una base de datos con toda la información, posibilitando a futuro un seguimiento de la viviendas frente a nuevas necesidades.
Del muestreo, “se detectó la necesidad de ampliar la ficha de observación, para determinar pormenorizadamente los daños parciales que han sufrido las viviendas a efectos de cuantificar el alcance de los mismos”.
Como resultado de lo actuado, “surge la necesidad de establecer una nueva mecánica de acción dado el estado de las unidades observadas, y la demanda de sus actuales ocupantes, que se encuentran expectantes de una respuesta que satisfaga sus carencias más urgentes, en cuanto a la unidad habitable”.
Entre los compromisos asumidos en el documento, al que Notifé tuvo acceso exclusivo, se dispuso “informar a las autoridades pertinentes, las unidades de alto riesgo observadas, consignando el domicilio del inmueble, sus ocupantes y el daño observado”.
También se estipuló el asesoraramiento a los actuales ocupantes a efectos de que “adopten las medidas necesarias de seguridad y/o eventualmente desocupen la unidad; asistencia en los procesos de recuperación y mejora de las condiciones de habitabilidad de las viviendas; la enseñanza de técnicas de observación y control a cargo de los usuarios de las unidades por un período de 60 días posteriores al nivel normal del río”.
Dentro del trabajo también se previó la “cuantificación del daño producido por la acción del agua, en los distintos locales; la determinación del interés de la comunidad en un eventual proceso de reubicación; la definición de los parámetros de intervención y acción urbana para mejorar y/o erradicar asentamientos de hecho en terrenos fiscales o reservorios” así como “el hecho de elegir los cursos de acción a seguir a efectos de posibilitar el recupero de unidades habitacionales cuyos ocupantes no se encuentran en condiciones físicas (mayores de edad- discapacitados) de implementar las tareas básicas de mantenimiento”.
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