UN REPRESOR DETENIDO YA NO SERÁ DIRECTOR DE ESCUELA EN ROSARIO
En 2000, los organismos lo escracharon frente a su casa.
Ante el juez se negó a declarar aunque permanece preso.
La ministra de Educación, Carola Nin, separó de su cargo por “faltas injustificadas” al director de la Escuela de Enseñanza Media para Adultos Nº 1284 de Rosario, Carlos Sfulcini, que está preso desde hace siete días por orden del juez federal Nº 4, Omar Digerónimo en una causa en la que investiga a los grupos de tareas que actuaron durante la dictadura en la Quinta de Funes y en la Fábrica Militar de Armas Domingo Matheu. Y ordenó un sumario administrativo que puede terminar con la cesantía del abogado docente, a quien los organismos de derechos humanos acusan de darle “cobertura judicial al Destacamento de Inteligencia Militar 121”. Sfulcini no concurre a la escuela desde el jueves último cuando se presentó ante el juez y quedó detenido. “Tiene ausencias injustificadas, así que ya designamos un reemplazante. Pero además di instrucciones para que se inicie un sumario administrativo que estará sujeto, obviamente, a lo que suceda en la investigación penal”, dijo la ministra en declaraciones a Rosario/12.
Sfulcini dirige la Escuela de Enseñanza Media para Adultos Nº 1284 desde 1987. Fue creada a pedido del Batallón de Comunicaciones 121 de Rosario, donde funcionó hasta 1997, según dijo el propio abogado en su defensa ante una escrache, en agosto de 2000. Ayer, la ministra Nin dijo que Sfulcini no pidió licencia en el cargo ni justificó su ausencia en la escuela. “Por lo tanto ya designamos un director interino. Pero además di instrucciones para que se inicie un sumario administrativo” que definirá la situación del docente hoy bajo proceso penal, explicó.
Nin ya había adoptado estas medidas cuando el secretario de Derechos Humanos de la provincia, Domingo Pochettino la llamó ayer por teléfono para interiorizarse del caso. “Se está haciendo lo que corresponde”, comentó después el secretario Pochettino.
Poco antes, el director provincial de Educación para Adultos, profesor Humberto Cancela, había confirmado que Sfulcini era director de la EEMPA Nº 1284 de Rosario, pero ya no estaba al frente de la escuela. “¿Qué ocurre cuando el director de escuela está preso por represor?”, se le preguntó al funcionario del ministerio de Educación.
‑Tendremos que ver lo que sucede (en la investigación penal). Es como cualquier otra persona que tiene una causa en la Justicia, debe intervenir la Dirección de Asuntos Jurídicos del Ministerio y ver qué actitud se toma -contestó Cancela, quien ya estuvo al frente del Educación para Adultos en el primer gobierno de Obeid (1995/99), así que conoce a Sfulcini. “Lo conocí como director del EEMPA”, afirmó.
Rosario/12 intentó consultar también sobre el tema a la directora regional de Educación, profesora Adriana Bertolotti, pero su secretaria privada ofreció distintas excusas, en tres oportunidades.
Sfulcini está detenido desde el jueves último, cuando se presentó ante el juez Digerónimo. En su indagatoria se limitó a negar toda participación en los hechos que se le imputan y luego ‑como lo hicieron otros imputados en la causa‑ se excusó de declarar, según revelaron las fuentes judiciales que fueron consultadas.
El 2 de agosto de 2000, los organismos de derechos humanos lo escracharon frente a su domicilio en España 344, piso 10, departamento A. La Comisión de Escrache lo acusó de darle “cobertura judicial al Destacamento de Inteligencia Militar 121”, pero el abogado negó la imputación. “No he realizado ningún escrito judicial en tal sentido, ni se me ha otorgado poder alguno por parte del citado organismo”, afirmó.
En una carta de descargo ante el escrache, Sfulcini explicó también otras cuestiones, entre ellas cómo llegó a la dirección de la escuela Nº 1284, que hoy funciona en Anchorena 281 Bis. La nota incluye catorce puntos, pero en el seis expresa: “La Escuela de Enseñanza Media para Adultos Nº 1284, de la cual soy director desde 1987, fue creada a pedido del Batallón de Comunicaciones 121 de Rosario, donde tuvo su sede hasta el mes de marzo de 1997”, afirmó.
Sfulcini negó el alias que le atribuyen (“Carlos Bianchi”), dijo que lo llaman “Carlitos” desde que tenía “uso de razón”. Y que de los centros clandestinos de detención que funcionaron en la Quinta de Funes y en La Calamita, en Granadero Baigorria, sólo conoce “lo que dicen los medios de comunicación”, y aseguró que incluso ignora “la ubicación geográfica detallada de esos lugares”.
Admitió que otro represor arrepentido, Gustavo Francisco Bueno, lo denunció en 1987 ante el Juzgado Federal Nº 1 de Rosario. “En razón de ello me presenté en forma espontánea ante dicho Juzgado, donde negué la acusación de Bueno y solicité que se citara al denunciante para que ratificara o rectificara sus dichos y que oportunamente ordenara el pertinente careo que permitiera conocer la verdad”, concluyó Sfulcini.
Este contenido no está abierto a comentarios

