UN SECTOR DEL SOCIALISMO PROPUSO REEDITAR LA ALIANZA CON EL RADICALISMO
Un sector del Partido Socialista (PS), encabezado por el ex intendente Hermes Binner, se reunió en Esperanza con autoridades de la Unión Cívica Radical (UCR) para proponerles la conformación de una alianza electoral de cara a los comicios de 2005. El encuentro fue confirmado a La Capital por fuentes de ambos sectores y va camino a producir cimbronazos en la vida interna de las dos agrupaciones.
Este diario adelantó el domingo pasado la realización de una enigmática reunión y, ayer, la cuestión fue ratificada por dirigentes radicales que prefirieron mantener en reserva su identidad. Binner, Antonio Bonfatti, Alfredo Cecchi y Raúl Lamberto fueron los socialistas que se encontraron con Felipe Michlig (presidente de la UCR), Federico Pezz, Hugo Marcucci, Carlos Fascendini y Oscar Riter.
“Ellos (por los socialistas) nos pidieron suavizar las diferencias y comenzar a caminar juntos para hacer una nueva alianza electoral”, confió una fuente radical. Los referentes del PS que llegaron a Esperanza reconocieron “la importancia estratégica del radicalismo y su estructura territorial, que abarca todos los departamentos de la provincia”.
La respuesta ucerreísta transitó por un principio de rechazo en lo inmediato a la opción de converger en un frente. “No está por ahora la idea de hacer una Alianza, nuestra idea es llegar al 2005 con listas propias. No podemos seguir siendo furgón de cola del PS; ya lo hicimos en las últimas elecciones y eso provocó que, por primera vez, nuestra sigla no estuviese presente en el cuarto oscuro. Tenemos que intentar recomponer la situación interna aunque esto nos lleve tiempo, discusiones y, como ustedes escriben, más de una decena de convenciones”, dijo una de las autoridades.
Otra fuente requerida por La Capital abjuró de la respuesta oficial y confió en que tanto “los binneristas como los dirigentes del Nuevo Espacio Radical (NER) coincidieron en que la oposición necesita de dos piernas: inflar la figura de Binner y dotarlo del aparato de la UCR”. Es más, añadió que la semana pasada los contactos se repitieron en la ciudad de Santa Fe y que, en los dos encuentros, las partes hablaron de la necesidad de incorporar al Partido Demócrata Progresista (PDP) a las negociaciones.
“Mirá Hermes, si ganábamos las elecciones el 7 de septiembre, varios radicales ya tendríamos que haber renunciado al gobierno (provincial)”, se le dijo al ex intendente cuando llegó el momento del pase de facturas por la discusión sobre la ley de lemas y la posición del socialismo respecto a la unicameralidad.
La reunión de Esperanza cayó como una bomba atómica en los dos partidos. “Teníamos algún dato pero, hacia adentro del PS, Binner no comunicó nada. ¿Ustedes lo tienen chequeado?”, se indignó un ex concejal socialista. Es que, dentro mismo del partido, no son pocos los que prefieren otro tipo de estrategia a la hora de fijar el marco de alianzas.
“El socialismo plantea la construcción de un frente con fuerzas afines, de centroizquierda, que hoy están dispersas”, manifestó el titular del PS, Rubén Giustiniani, en una entrevista concedida a este diario el 26 de octubre pasado. El senador nacional tampoco descartó algún tipo de entendimiento a futuro con el ARI, que lidera Elisa Carrió.
Meses atrás, el intendente Miguel Lifschitz tampoco mostró mayor entusiasmo a la hora de defender una coalición con la Unión Cívica Radical: “(Haríamos una alianza) con algunas figuras del radicalismo, de la democracia progresista… Mantenemos un buen nivel de conversaciones con el ARI y con otras fuerzas políticas menores. No sé si habrá alianza con la UCR como partido, que hoy tiene una realidad política muy fragmentada, pero seguimos consolidando el espacio con dirigentes radicales que se han incorporado al gobierno municipal”.
El encuentro esperancino tampoco cayó bien en determinados sectores de la acuarela radical. “Teníamos el dato y se lo reprochamos a algunos dirigentes que estuvieron con Binner. Además, la actual convención interna, que es la encargada de aprobar o no las políticas de alianza, cree en su gran mayoría que es la hora de poner al radicalismo en el lugar que perdió”.
Capítulos de una historia que continuará, pero cuyo final es incierto.
Este contenido no está abierto a comentarios

