UN SORDOMUDO MATÓ AL VECINO QUE INTENTÓ AVISARLE QUE SU CASA SE INCENDIABA
Aunque tal vez ese presunto destino ineludible sea nada más que el emergente de una sensación, el miedo, y una actitud, la solidaridad. En este caso, convertidas en dos causas: el pánico de un sordomudo a ser asaltado durante la noche, y la decisión de cuatro vecinos de ayudar al prójimo, a ese cartonero pobre y disminuido al que se le quemaba la casa en medio de la madrugada de ayer, y con el que compartían la comida y cuanto pudiesen darle. Entonces, el incipiente incendio en la vivienda del barrio El Churrasco decidió a Pablo, un pibe de 18 años, a voltear la puerta de una patada para alertar al dueño de casa. Pero éste, aterrorizado por otro peligro –ser robado otra vez– lo esperaba con la escopeta lista para meterle una perdigonada apenas asomara el que empujaba la puerta: “Me mató, me mató”, dijeron los testigos que Pablo repitió antes de morir, camino al policlínico Eva Perón.
“Fuimos a salvarle la vida porque estaba todo prendido fuego acá atrás”, en el galpón, dijo ayer un vecino ante las cámaras, dando cuenta del inicio de la historia, como a las tres de la mañana, en la casa de Freyre 1890 (Baigorria a la misma altura). Allí golpearon la puerta, junto con otro vecino, con Pablo Bommer, y el padrastro de éste.
“No sabíamos si estaba vivo o muerto y no sabíamos que tenía el arma, porque si no, no lo llamábamos y dejábamos que actuara la policía”, siguió el testigo, quien añadió que Jorge Mestroni, este hombre de 66 años, negado de habla y audición, vivía solo allí y había sido víctima de “muchos robos”, aunque un policía de la seccional 30ª dijo que en esa sede policial no había denuncia alguna de su parte.
El vecino contó que ellos conocen bien a Jorge, que incluso comía asados con Pablo, el pibe de 18 años que decidió voltear la puerta para avisar al dueño de casa y que vivía justo enfrente. “Cuando Pablo rompió la puerta y estaba mirando hacia adentro, él le pegó el tiro en el pecho. Y el pibe dijo: «Me mató, me mató»”, añadió el testigo, quien comentó que la ambulancia nunca llegó y que sólo concurrieron los bomberos.
Un policía de la comisaría 30ª comentó que una patrulla del Comando Radioeléctrico cargó a Pablo y lo llevó hasta el hospital Eva Perón de Granadero Baigorria, pero que el muchacho no sobrevivió a la perdigonada calibre 16 que se le distribuyó en el pecho.
Mestroni marchó detenido a la seccional 30ª, donde ayer por la tarde, intérprete mediante, la policía le tomó declaración. Un oficial de esta comisaría describió que aún no se sabe la razón por la cual se inició el fuego, aunque estimó que la basura que el dueño de casa había quemado un rato antes tal vez no hubiese terminado de apagarse.
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