UN SUEÑO EN LA CABEZA
Le sale el hincha que lleva dentro, no puede evitarlo. Por eso, le brota angustia cuando recuerda que el fin de semana pasado, después de haber perdido el sábado 3 a 2 con su equipo, el Wolfsburgo, ante el Friburgo, voló enseguida para ver el domingo el Superclásico. Claro, aquí, en el Monumental, la pesadumbre fue mayor, mucho mayor, que la que le causó la última fecha de la Bundesliga.
“Quedé amargado, como todo hincha de River. ¿Qué querés que te diga? Estuve en la cancha y sufrí mucho. Los muchachos hicieron todo como para ganar el partido, de eso estoy seguro, obviamente son seres humanos y no siempre se puede ganar”.
Enseguida se mete en la cita de hoy, ante Bolivia, vestido de celeste y blanco. Y sostiene: “Hay que estar tranquilos. Hay que tener paciencia. Hay que buscar y buscar, y el gol va a llegar seguro”. Agrega: “Todos los partidos son difíciles. Estos dos van a hacer duros, pero tenemos que estar tranquilos, pensar primero en Bolivia y tratar de hacer las cosas lo mejor posible”.
—Bolivia fue un rival muy difícil en las Eliminatorias anteriores. ¿Creés que se puede llegar a repetir la historia?
—Ojalá que se dé el partido que quiere Argentina. Abierto, con espacios. Sinceramente no creo que ellos salgan a atacarnos. Buscarán meter alguna contra, eso sí. Pero, bueno, la idea es hacer un gol lo antes posible y después manejar el partido. Manejar la pelota, que es lo que sabemos hacer. Espero que podamos dejar contenta a la gente, yo lo veo bien al grupo.
—¿Y a Bolivia cómo la ves, que perdió por goleada en Montevideo y enseguida goleó a Colombia en La Paz?
—Bolivia es un equipo fuerte, un equipo duro que tiene muy buenos jugadores y que seguramente no nos va a regalar nada. Pero lo importante es lo que hagamos nosotros.
Se le menciona el último “paquete” de dos rivales en este año, Bolivia hoy y Colombia el miércoles en Barranquilla, pero frena, amaga y con palabras tira la boba, esa gambeta que patentó en River: “No, no, Colombia viene después. El tema ahora es Bolivia, tratar de hacer las cosas lo mejor posible, y después empezaremos a pensar en Colombia”.
—¿Te pusiste a pensar que hoy tenés la responsabilidad de manejar el equipo junto con Aimar?
—No, pero no es así… Ya lo dije la otra vez, ¿te acordás?, antes del partido con Chile: para mí lo más importante es estar en la Selección, formar parte del grupo. Eso me alcanza y me sobra. Sólo con estar me doy por satisfecho.
—¿Por qué insistís con eso de que no te considerás todavía un jugador de Selección?
—¡Porque recién empiezo! Jugué un par de partidos en la Selección mayor. ¡Te parece que me puedo considerar ya un jugador de Selección! No, me falta mucho. Y con todos los monstruos que hay, menos todavía… Si recién me estoy acomodando en el grupo. Bah, obviamente todavía no me acomodé. Tengo que seguir luchando para seguir estando. Jugar en la Selección argentina no es fácil. Lo mío pasa por seguir creciendo en Alemania, hacer las cosas bien allá para que Bielsa me siga llamando. Fijate que, además, hay una lista grande buenos jugadores que ahora no fueron citados pero que pueden jugar en el seleccionado en cualquier momento.
El recurrente tema del divorcio que produjo la Copa del Mundo en Oriente, entre la Selección y el público argentino, le hace subrayar —palabras más, palabras menos— lo que remarcó en la antesala del encuentro con Chile, en el inicio de este camino hacia Alemania 2006: “El pasado no lo viví, no integré el seleccionado, pero hoy me hago cargo porque formo parte de ésto”.
—¿Qué significado tiene la Selección en tu vida?
—¡Uff! ¿Qué significa? Gracias a la Selección jugué en la Primera de River y hoy tengo la posibilidad de jugar en Europa, que para mí es lo máximo. Es lo que siempre quise. Gracias a la Selección cumplí un montón de sueños. Por eso siempre digo que en la Selección soy feliz. Que a la Selección le debo todo.
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