UN TAL JOSÉ MUSTAFHÁ
José Mustafhá se convirtió en un personaje público contra su voluntad. Fue la inundación del 2003, la que lo despegó de su sillón de empresario “normal” y silencioso, y lo puso en el frente de un reclamo que –tal como lo demuestran sus hechos– es mucho más profundo que el monto de su resarcimiento como empresario-inundado.
¿De qué lo acusan a Mustafhá? ¿De hacer negocios?
¿A quién se le ocurre que un hombre que cobró la cifra que dicen que cobró – y que no me consta- pueda continuar con su pelea? En todo caso, el gesto de Mustafhá de seguir reclamando justicia y promover pacíficas expresiones (e ingeniosas también) de repudio a los funcionarios responsables culposos de la mayor tragedia urbana que recuerde Santa Fe, es una virtud: no cobró y se fue a su casa. Continuó y continúa encabezando la pelea por justicia, en una ciudad, donde las estructuras de poder, han convertido a la Justicia en un sinónimo de sucursal gubernamental, y en su consecuencia, en sinónimo de impunidad.
¿Lo acusan de militar por una causa, que representa a mas de 100 mil santafesinos?
Parece que sus detractores –segurmente financiados por quienes se sienten perjudicados y temerosos de Mustafhá- lo acusarán de haberse convertido en militante, en una ciudad que se caracteriza por silenciar, ocultar, y conceder a las injusticias.
La persecución pública a José Mustafhá puede tranquilamente compararse con las viejas cazas de brujas de la Triple AAA, las campañas aniquiladoras de la dictadura militar con las Madres de Plaza de Mayo, o la levedad discursiva del homicida discurso menemista, que convirtió a este país en una siembra interminable de pobres.
A las lides de Carlos Reutemann le fastidian los militantes, y mucho más si esos militantes son burgueses comprometidos y con capacidad económica, que no necesitan de la mendicidad en la puerta de los despachos oficiales, ni de la compra de periodistas, para combatir.
¿Lo acusan de grosero, de perturbado, de loco?
José Mustafhá fue víctima de una operación de prensa tras un incidente en el MAGIC, que en primera instancia fue “vendido” por la prensa reutemanista como una “agresión” al senador, que incluyó patéticos actos de desagravio en el Senado Nacional.
Algunos días después, el programa “Final de Juego” que se emitia por Canal 9 de Paraná, demostró que la “presunta agresión” a Reutemann, había sido absolutamente al revés: Reutemann encaró e insultó a Mustafhá (“La Justicia se va a encargar de los muertos, hijo de puta”, dijo el ex corredor) y provocó lo que todos después conocimos y que terminó con una extraña detención del empresario en la puerta del ministerio. La prensa Reutemanista NO HABLÓ MÁS DEL ASUNTO….
A esto habría que agregar… posiblemente Mustafhá esté loco… ¿quién en su sano juicio puede permanecer imperturbable, ante el espectáculo de muertos, enfermos y empobrecidos, abandonados a su suerte tras la inundación?
Solamente los Canallas que observan todo desde la perspectiva de la publicidad oficial y las especulaciones electorales, pueden eludir la importancia que tuvo y tiene José Mustafhá, como caja de resonancia del dolor, de la injusticia y la no reparación moral, que sufrieron y sufren miles y miles de santafesinos.
Solamente la indolencia y la morbosidad del pensamiento de las lides del senador de LLambi Cambell, pueden reparar en cuestiones estrictamente personales, y poner en duda el dolor de un hijo por la muerte de su madre….
Puede discutirse cualquier cosa, sobre José Mustafhá…que es irascible, bocón, soberbio, jactancioso, y peleador, pero nada de eso molesta.
Lo que molesta es que Mustafhá haya cumplido con una función que pocos vecinos se animaron a cumplir. Él, la Marcha de Antorchas, La Carpa Negra y algunas otras pocas organizaciones, hicieron y hacen en Santa Fe, lo que nadie se anima a hacer: sostener las banderas de la dignidad, frente al patético espectáculo del silencio indolente, de quienes sólo están pensando en la facturación mensual de sus medios, y en las encuestas que les permitirán ocupar una o dos bancas más- con sus consecuentes asesorias y subsidios – en las legislaturas.
Un tal José Mustafhá vino a romper el silencio, es incorrompible en sus convicciones, y pasa del dinero.
Me consta de su irrevocable voluntad de pelear, hasta que la causa inundaciones concluya con el castigo a los culpables. Está decidido a pelear, en una ciudad en la que nadie pelea.
Me consta de su dolor, e indignación, cuando escucha las cosas que se escuchan, o lee las cosas que se leen, mientras en los barrios inundados, casi nada ha cambiado desde abril de 2003.
Está decidido a continuar con lo que el llama “ la pelea cultural” de despertar a los santafesinos de una larga noche, que además de la inundación ha convertido a una de las provincias mas ricas de la Argentina, y en particular a su capital, en un sembradío de pobreza e indignidad.
Eso molesta de Mustafhá. Eso, y evidentemente la canallada no lo soporta, y quiere eliminarlo.
Va mi humilde abrazo solidario para José Mustafhá, y la solidaridad de este portal, y de sus integrantes, para un loco cuerdo, que como dice Roberto Artl “ molesta, por su prepotencia de trabajo”.
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