UN TAXISTA DETENIDO POR BALEAR A UN MUCHACHO QUE QUISO ASALTARLO
José Ismael S. trabaja desde hace un par de décadas al frente del volante de un taxi. Tiene su parada habitual en la zona norte de la ciudad y conoce a muchos de los habituales pasajeros que ascienden a los vehículos en ese lugar. Por eso, la madrugada de ayer no se sorprendió cuando vio llegar a un muchacho al que habitualmente traslada. Pero esta vez la cosa fue distinta y con violencia. El joven, según fuentes policiales, encañonó a José con un arma de fuego y le exigió el dinero que tenía. Ante ello el taxista se resistió y se trabó en una pelea con su atacante. Así se disparó un balazo que hirió en el abdomen al muchacho y llevó tras las rejas al chofer. Anoche, el primero se encontraba internado en estado reservado en un sanatorio cercano a la parada de taxis y el otro preso en la comisaría 10ª.
El extraño suceso ocurrió cerca de la 0.45 de ayer en la ochava sudoeste de bulevar Rondeau y Washington, una esquina que es parada habitual de taxistas. A esa hora, José Ismael S. estaba apoyado sobre el capó de un taxi Renault 9. Somnoliento, alcanzó a divisar la silueta de un joven al que conocía porque había subido en algunas oportunidades al auto de la empresa de radiotaxis para la que trabaja.
De acuerdo a la versión del chofer, la única con la que hasta anoche trabajaban los uniformados de la seccional 10ª, este “pasajero conocido” llegó caminando por Rondeau “envuelto al parecer en una nebulosa. Estaba como drogado o alcoholizado. Apenas se acercó al taxista, sin mediar palabra, extrajo un arma de fuego y amenazó al chofer”, señaló el comisario Oscar Rendo, jefe de la comisaría.
En ese momento, el ladrón le ordenó a José que le entregara la recaudación y sus pertenencias, pero el trabajador, según el oficial consultado, decidió resistir el atraco. “Se trabaron en lucha, forcejearon y en ese momento salió disparado un balazo del arma del maleante”, contó Rendo.
El proyectil impactó en el cuerpo del ladrón, que a pesar de estar malherido se alejó caminando del lugar. No llegó muy lejos. Caminó unos 50 metros por el bulevar Rondeau hacia Blas Parera (a la altura de Rondeau al 1300) y se introdujo en el sanatorio Norte. Allí, los médicos diagnosticaron que el balazo le había perforado el intestino grueso y el páncreas y dieron aviso a la policía.
Casi al mismo tiempo, José S. se marchó del lugar llevándose la pistola Bersa calibre 22 largo que el ladrón había arrojado al interior del taxi. En la parada no quedaba ninguno de sus compañeros. Preocupado, el chofer se contactó con un abogado para que “lo asesorara”.
Hasta anoche, los uniformados de la comisaría 10ª sólo tenían un relato fragmentado del joven baleado acerca de lo que había ocurrido. “Apenas llegó al Sanatorio Norte, nos dijo que había sido atacado por un taxista al que conoce como Pepe”, recordó el oficial consultado.
Con ese dato, los pesquisas iniciaron la investigación del caso y ayer a la mañana llegaron a la casa del taxista, donde fue detenido. “Este hombre no se resistió en ningún momento a venir a la comisaría”, comentó Rendo.
El chofer tenía en su poder la pistola Bersa del maleante, con ocho proyectiles, siete en el cargador y uno en la recámara. El arma, según Rendo “estaba accionada para disparar”.
El joven herido fue identificado como Diego Gustavo B., de 29 años, quien según la policía tiene antecedentes penales por delitos contra la propiedad, robo a mano armada y tentativa de evasión. La investigación del caso quedó a cargo de la jueza de Instrucción Raquel Cosgaya.
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