UN TESTIMONIO QUE PROVOCA UN GIRO EN LA CAUSA
El testimonio inesperado que otra testigo aportó esta semana a los investigadores que intentan dar con el paradero de Fernanda Aguirre, provocó un giro sorpresivo en la causa. Aunque la hipótesis que incrimina al fallecido Miguel Angel Lencina como el autor del rapto sigue tan firme como al principio, la Policía sigue ahora una pista “considerada como muy firme”, que involucraría a un allegado de la familia Aguirre como el autor ideológico y cómplice de la desaparición de la adolescente de 13 años.
Según los dichos de la mujer, Fernanda había concurrido unos días antes del domingo 25 a su domicilio, en compañía de un hombre de unos 22 años, para consultarla sobre un malestar que la aquejaba. La especulación de los investigadores apunta a que se trataría del mismo joven que urdió el rapto confabulado con Lencina, ya que sería vecino de los padres del sospechoso que apareció ahorcado el viernes en su celda de la Comisaría Quinta.
A 18 días de la desaparición de la adolescente Fernanda Aguirre, la investigación que lleva adelante el fiscal Federal, Mario Silva, con la colaboración de la policía de la provincia y de un grupo especializado en secuestros de la Policía Federal Argentina, no ha podido arrojar ningún resultado efectivo, como no sea la insólita muerte del principal implicado, Miguel Angel Lencina, y las múltiples desprolijidades en las que han incurrido los encargados de dilucidar el caso.
Testigos de identidad reservada que son entrevistados por periodistas; policías que filtran todo tipo de datos y hasta anticipan los procedimientos que se harán y que irremediablemente fracasan; brujos de extraños poderes paranormales que se consultan para que ubiquen a Fernanda; funcionarios que ofrecen en público sus números de celulares para oír teorías inverosímiles o que anuncian que el caso está casi cerrado; e hipótesis descabelladas que se analizan como si tuviesen real entidad, han signado las dos primeras semanas de la investigación.
Según admiten todos los especialistas en secuestros extorsivos y crímenes complicados, en las primeras horas que transcurren desde que se produce un hecho se juega gran parte de la suerte del esclarecimiento. La gente con alguna experiencia en este tipo de delito reconoce que ese tiempo “es vital” para la investigación y que, por lo tanto, todas las medidas que se adopten deben estar guiadas por una estrategia diseñada al detalle, y no por el ímpetu tentador que disparan los primeros indicios. “Casi nunca, las cosas son como parecen”, le dijo a ANALISIS un experimentado miembro de la Policía de Entre Ríos, que participó en numerosos homicidios y otros delitos que conmocionaron a la opinión pública.
De acuerdo a la misma fuente, “los desaguisados y los papelones”, protagonizados por los encargados de llevar adelante la búsqueda de Fernanda, “sólo han servido para aportar confusión y falsas expectativas a los familiares y a la población de San Benito”. Pero sus críticas no se limitan a sus colegas, ya que en su opinión el rol que han tenido hasta aquí los medios de comunicación y el poder político, también “debería merecer una profunda autocrítica cuando esto acabe”.
No es el único que piensa del mismo modo. Un sector importante de la fuerza cuestiona por lo bajo la manera en que se han desempeñado algunos de sus camaradas, encabezados por el jefe de la Policía, Ernesto Geuna. La principal falencia que le cuestionan es la facilidad con que los datos consignados en el expediente circulan en algunas redacciones y oficinas de la Casa de Gobierno, pese a estar vigente el secreto de sumario. “Es inconcebible que esa información esté en manos de medio mundo, cuando estamos hablando de la vida de una menor que sigue sin aparecer”, se quejaron varios de los hombres consultados.
El propio abogado querellante de la familia Aguirre, Julio Federik, manifestó sin ningún disimulo el malestar que lo embargó cuando escuchó por la radio el relato de la supuesta testigo que vio cómo un hombre y una mujer, a las que individualizó como Miguel Lencina y su mujer Mirta Chávez, habrían obligado a subir a la chica en un automóvil. “Yo no tengo por qué dudar de sus dichos, pero me gustaría interrogarla profundamente”, dijo el letrado, después de oír la grabación que una emisora porteña puso en el aire.
Para Federik “es de una gran irresponsabilidad” permitir que la testigo difunda la exposición que brindó ante la Justicia Federal. “Tenemos elementos para pensar que Fernanda no está en San Benito y me parece grave que se filtre tanta información, porque cualquier dato puede perjudicar el esclarecimiento de este caso, en el que está en juego la vida de ella”, dijo el abogado con un marcado tono de fastidio.
Mientras tanto, las versiones sobre lo que en realidad sucedió con la adolescente, continúan generándose desde algún lado de la Policía, sin que esa actitud amerite hasta el momento ninguna reprimenda del máximo responsable de la seguridad provincial. Por el contrario, los rumores parecen estar fogoneados por un afán de protagonismo personal, o de chismerío barato de comadre de pueblo chico.
Sin embargo, la pista Lencina no ha podido ser suplida por ningún rumor más fuerte. Sino que, por el contrario, cada vez surgen indicios nuevos, testigos que recuperan de pronto la memoria y vecinos a los que asaltan repentinos remordimientos, tras dos semanas y media de mutismo.
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