UN TROVADOR DE LOS “PEQUEÑOS MUNDOS”
Cuando se derrumbaron las civilizaciones griega y romana, en Europa comenzó un largo período de retroceso cultural. Desaparecieron los grandes poetas y los grandes teatros en donde se escenificaba para un gran público. La cultura se encerró en algunos conventos y estaba al alcance de una minoría.
Corría el siglo XII y en la Provenza, durante la oscura edad media, unos tipos, que se hacían llamar trovadores, comenzaron a escribir y cantar canciones, en el idioma del pueblo y a poner nerviosos a los dueños del poder. Según el poeta español José Agustín Goytisolo, desde aquellos días, los trovadores, como antiguos y gastados luchadores siguen entonando canciones en favor de la alegría y la libertad.
Y en la provincia de Santa fe, tenemos la suerte de ser contemporáneos a un hombre de la estirpe de los de aquellos, Jorge Fandermole, quien hace sólo algunos días editó su sexto disco solista titulado “Pequeños mundos”.
QUE MÁS HACER EN ESTA TIERRA INCENDIADA SINO CANTAR
Jorge Fandermole es sin lugar a dudas uno de los letristas más importante que tiene la canción popular argentina contemporánea. Su noviazgo con la música viene desde que era un niño, cuando en la ciudad de Rosario comenzó integrando coros y formaciones vocales e instrumentales. A pesar de que a muchos le suene increíble, este cantautor, en sus años de adolescencia, cuando tenía sólo 16 años, dio vida a los versos de “Era en abril”, y desde aquel día no hizo más que convalidar las promesas poéticas que traía en la sangre aquella entrañable canción. Como los grandes artistas, Jorge Fandermole eligió a los mejores maestros y se confiesa admirador de músicos y poetas de la talla de Gustavo “Cuchi” Leguizamón, Manuel Castilla, Chico Buarque, Homero Manzi, Silvio Rodríguez, Joan Manuel Serrat y Luis Alberto Spinetta.
Su carrera tocó el cielo con las manos, cuando en los años 80’, en la ciudad de Rosario, un grupo de artistas hastiados de la barbarie de la dictadura y del delirio que había llevado a la muerte a una generación de jóvenes argentinos en Malvinas, participaron del movimiento informal que todos conocimos como Trova rosarina. Entre ellos estaban Fito Páez, Juan Carlos Baglietto, Rubén Goldín, Lalo de los Santos, Adrián Abonizio y Jorge Fandermole. Durante aquel período, Fandermole escribió canciones como “Cuando”, “Tiempo de silencio”, “Sueñero” y “Canción del pinar”, que han quedado grabadas a fuego en la memoria de los melómanos.
LOS OTROS CUENTOS
“…Allí donde duele espero, allí donde duele sueño;
que los pequeños mundos con sus pequeñas sangres
traen los otros cuentos que me van a hacer feliz…”.
Si bien, Jorge Fandermole recuerda gratamente aquellos días en que la trova rosarina disfrutó de las mieles del éxito, su carrera musical no se durmió en los laureles y continuó agregando al cancionero popular argentino piezas verdaderamente exquisitas. Y su nuevo trabajo discográfico “Pequeños Mundos” no es la excepción. Nuevamente Fandermole ha logrado deleitar con sus canciones a sus exigentes seguidores. Se tomó casi tres años para pensarlo. Según sus palabras “Pequeños mundos” tiene un sonido más urbano que su trabajo anterior el folclórico “Navega” pero sigue viajando por las mismas aguas, esta editado por el sello independiente Shagrada Medra y lleva versos condenados a sobrevivir.
Los músicos que grabaron este disco junto a la guitarra y la voz de Jorge Fadermole son viejos compañeros de ruta, como el prestigioso percusionista Juancho Perone, el tecladista Iván Tarabelli, Marcelo Ajubita en viola, Juan Pablo Sosa Del Frade en violín y el joven y talentoso bajista Fernando Silva. Pero a estos destacados músicos se agregan invitados de lujo como el negro Carlos Aguirre, la sociedad de los cinco vientos de Rosario y algunos arreglos de Gerardo García ejecutados con su corno Ingles que le aportan al disco colores y matices muy interesantes.
Salvo la preciosa canción “Sólo” que fue grabada en el último disco de Juan Carlos Baglietto y Lito Vitale los demás once temas musicales son nuevos, y se titulan: “Los otros cuentos”, “Ay, deseo”, “Necesitaría”, “Diamante”, “Cabo de santa María”, “El miedo”, “Elegía por Cris”, “Junio”, “El presagio”, “Ando” y “Me han pedido una canción”. Todas ellas fueron compuestas por Jorge Fandermole.
Las temáticas de sus canciones siguen girando sobre los temas que lo conmovieron siempre: los conflictos existenciales, los miedos, el amor, las crónicas sociales y los sueños maltrechos de nuestra tierra y de los hombres que la habitan. Jorge Fandermole ha logrado lo que muchos músicos anhelan y pocos consiguen, el hecho de que cuando uno escucha algunas de sus canciones el color de su voz y la profundidad y el brillo de sus versos lo hagan dueño de una propuesta estética difícil de confundir.
Un ejemplo de que su potencial poético esta intacto es “Ay, deseo,” uno de los temas más bellos del nuevo trabajo: “Ay, mi sueño, que pronto se hará humo/ que no es más que un leño. Ay anhelo de tirar de la cuerda que desata el vuelo. Ay, tristeza de que no vayan juntas verdad y belleza. Alegría de ver que de la nada sube una poesía”.
Una de las canciones que más llama la atención de “Pequeños mundos” es la elegía que le dedicó a los piqueteros asesinados Darío Santillan y Maximiliano Kostequi. “Junio” recuerda aquel triste episodio del puente Pueyrredón que conmovió a la sociedad argentina y que fue crucial para la historia reciente de nuestro país. Siempre es complicado trabajar con este tipo de temáticas sin caer en lo panfletario, pero Jorge Fandermole resuelve esta dificultad con la destreza de su pluma y escribe un tema verdaderamente antológico, que va a dar que hablar. Uno más, de su prolífico y exquisito cancionero que hace rato que ha dejado de ser suyo para convertirse en patrimonio sonoro del pueblo argentino y latinoamericano.
El sábado 24 de septiembre a las 21:30 horas, Jorge Fandermole presentará “Pequeños mundos” en el auditorio de Luz y fuerza, en el marco del Ciclo de música popular argentina y latinoamericana que presenta el programa radial de LT 10 “De Radio Somos” y que organizan “De viento y Luz producciones” y el sello discográfico “Shagrada Medra” y comprobar si algunos de los conceptos de este artículo se acercan a la verdad.
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