UNA AEROLÍNEA DEBERÁ PERMITIR QUE LOS DISCAPACITADOS PUEDAN VIAJAR SOLOS
La Justicia le ordenó a la empresa Southern Winds Líneas Aéreas modificar su “Manual Operativo” por considerarlo “discriminatorio” contra los pasajeros discapacitados.
La querella la había iniciado Claudio Waisbord, un empresario de 53 años, parapléjico, después de que en agosto de 2001 la aerolínea le impidió subir al avión con su silla de ruedas porque no iba con un acompañante: “Un acompañante hábil, por cuestiones de seguridad”, según le explicaron.
Superado el estupor, Waisbord realizó una denuncia ante el Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI) e inició acciones legales: contra Southern Winds; contra funcionarios de la Secretaría de Transporte, encargada de velar por el cumplimiento de las normas de “accesibilidad”; contra la Policía Aeronáutica, responsable de hacer cumplir las normas en el aeropuerto, y contra la Fuerza Aérea, que puso firma y sello al manual de la aerolínea.
Las personas “que requieren el uso de silla de ruedas para llegar hasta el avión, si dentro de la máquina no pueden desenvolverse ellos mismos, necesitarán acompañantes”, decía el manual de la aerolínea. Waisbord —economista, presidente de una empresa de emergencias médicas, editor de la revista Inrockuptibles y flamante presidente de una ONG dedicada a defender los derechos de los discapacitados— estaba acostumbrado a viajar por el mundo en innumerables compañías de aviación, incluidas las locales, y su discapacidad nunca fue un impedimiento.
Así lo entendió el juez Norberto Oyarbide, que en su fallo (es de febrero y recién trascendió ahora) resolvió no procesar a nadie pero sí obligó a la empresa a “modificar de su Manual Operativo las disposiciones que se refieran a los pasajeros discapacitados”, adecuándolas a las leyes que los protegen.
Sus argumentos fueron que el manual “(…) deja ver a todas luces un palmario trato discriminatorio a estas personas, a las que coloca en una clara situación de desigualdad respecto del resto del pasaje, y que en última instancia define como ‘pasajeros anormales’, violando de este modo no sólo la normativa internacional sino la nacional que rige en la materia y derechos fundamentales protegidos por nuestra Carta Magna”. La sentencia está firme, ya que Southern Winds, después de notificarse, no apeló.
Encarnación Ezcurra, gerente de Comunicaciones de la aerolínea, explicó que los cambios ya se hicieron y fueron aprobados. “El pasajero discapacitado —dijo— no debe viajar con un acompañante, si no lo desea, y la empresa incorporó un tripulante más para asistirlo eventualmente y así mantener nuestros estándares de seguridad”.
Esto fue posible —agregó— porque los actuales Boeing 737 lo permiten. “Con los modelos anteriores, CRJ, teníamos limitaciones de espacio para sumar tripulación. Aun así, muchos discapacitados viajaron sin acompañantes. Sólo lo exigíamos cuando considerábamos que podía afectar la seguridad.”
Waisbord dice que el fallo le dio “una gran alegría, porque sentí que somos un país en vías de civilización. Lo que hicimos fue dar una batalla y conseguimos lo que buscábamos”. Si habla en plural fue porque la querella la inició con Jorge Triaca —hijo del sindicalista—, también parapléjico y quien vivió la misma situación en 2001.
El fue uno de los que festejó en Aeroparque el momento en que Waisword pasaba el detector de metales, rumbo a Córdoba, el 22 de agosto de 2002. Porque un año después de la prohibición, y con las acciones legales en curso, el empresario repitió el intento de viajar por Southern Winds. “Si los rengos, sordos, ciegos y feos me acompañan al Aeroparque a las 15.30, quizá pueda darle un beso, decirle feliz cumpleaños y regalarle un país con una vergüenza menos a mi ahijada Rosalía”, dijo entonces. Finalmente, una multitud aplaudió el momento en que, en silla de ruedas y sin acompañante, embarcó rumbo a Córdoba en el vuelo de las 16.10.
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