UNA BALA DISPARADA EN UNA PELEA AJENA FULMINÓ A UN CUIDACOCHES
Un cuidacoches de 36 años murió en la madrugada de ayer tras recibir en forma accidental un balazo en la cabeza durante una gresca protagonizada por dos familias en una villa del barrio Ludueña.
Cerca de las 17 del sábado, Ulises Morales regresó a su casa de chapa ubicada en un asentamiento precario que se levanta en forma paralela a las vías del ferrocarril Nuevo Central Argentino, en la intersección con Rouillón. Acababa de retornar de cuidar autos en la esquina de Riccheri y Córdoba, como lo hacía, habitualmente y se disponía a comprar una garrafa.
A unos pocos metros, dos familias que viven en unos ranchos lindantes con la vivienda de Morales peleaban por una cuestión doméstica. “Todo se inició cuando un nene de 6 años le pegó un palazo a otro chico de un año y medio. Entonces las dos madres comenzaron a discutir”, explicó una fuente de la comisaría 12ª.
La intensidad del altercado fue aumentando y una lluvia de piedras cayó sobre las vías. Ya para entonces, Morales se había subido a su bicicleta. Su mujer, Rosa Rodríguez, de 45 años, observaba la escena junto a los tres hijos de la pareja.
Morales subió el envase de la garrafa vacía en la bicicleta y se encaminó a adquirir una nueva. Sólo pudo recorrer tres metros. Un balazo le atravesó la sien derecha. El proyectil -calibre 22 ó 32- le perforó la frente y quedó alojado en la sien izquierda. Al parecer, quien disparó es un hombre que participaba de la pelea. Hasta anoche no había sido localizado por la policía. “El tipo disparó sobre los que estaban discutiendo y la ligó Ulises”, señaló Rosa.
A Morales lo llevaron al Hospital de Emergencias, donde murió a las 1.45. En el mediodía de ayer, en una casa de Barra al 3200, donde velaban los restos de Ulises, Rosa estaba agobiada por el deceso de su marido y por el futuro incierto de ella y de sus tres hijos. Su esposo era el único sostén de la familia. “Las peleas en el barrio son comunes, pero nunca habían terminado a los balazos”, comentó.
Un grupo de vecinos reunidos en el asentamiento de Rouillón y las vías dijeron saber “poco” del suceso. “Sólo sabemos que hubo una pelea entre dos familias”, dijo una mujer esmirriada y poco inclinada al diálogo. A unos pocos metros tres policías apostados en un vehículo policial recogían datos acerca del episodio.
Morales era rosarino y hacía varios años que vivía en la villa. Tenía otros seis hijos de una pareja anterior y fue víctima de un incidente del que era ajeno.
Tras el episodio fue detenida Elisabet Meza, de 28 años, bajo la acusación de haber participado de la pelea. En el caso interviene el juez de instrucción Adolfo Prunotto Laborde.
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