UNA BANDA SECUESTRÓ A UNA FAMILIA POR TRES HORAS Y SAQUEÓ SU CASA
El dueño de un corralón de materiales de construcción ubicado en la zona rural de Granadero Baigorria fue asaltado y maniatado junto con el resto de su familia por una banda de cinco o seis hombres armados que antenoche irrumpieron en su casa y la saquearon, luego de aprovechar la cena familiar interrumpida y dar buena cuenta de la comida. Además de las armas, lo que tuvo a raya a las víctimas del asalto fue la insistente amenaza de los delincuentes de secuestrar al bebé de la familia si no conseguían dinero suficiente. Los autos con los que escaparon aparecieron luego en Rosario y en Pérez.
A las nueve de la noche del viernes, la hija y el yerno de Alberto Luis Pedemonte regresaban de hacer compras en un supermercado cuando fueron emboscados por desconocidos que se les acercaron de manera subrepticia en la oscuridad. Ahí empezaría un calvario que se extendería por más de tres horas y en el que no faltó la amenaza de llevarse secuestrado al nieto del comerciante –un bebé de meses– si la familia no se deshacía de todo su dinero. Unos 700 pesos fue el único efectivo que la banda logró. Por eso se marchó con dos hornos microondas, dos televisores, dos computadoras y dos automóviles, que luego aparecieron abandonados en la zona sur de Rosario y en la ciudad de Pérez.
Diez minutos antes de la una de la madrugada de ayer sonó el teléfono en la comisaría 24ª, de Granadero Baigorria. Eran los Pedemonte, que acababan de desatarse en la planta alta de la finca establecida en Sylvestre Begnis 1050, luego de que los ladrones se hubieran marchado.
El comerciante le narró a los policías que tres horas antes había abierto la puerta porque Elvio Donda, su yerno, y Andrea, su hija, volvían de compras. Esta pareja y su bebé viven en la casa de enfrente, pero comparten varios momentos del día. Por lo tanto, se acercaba la hora de la cena y la dueña de casa, Marta Teresa Paulini, se disponía a preparar la comida para toda la familia.
“En realidad, los únicos que cenaron fueron los ladrones”, aclaró una fuente policial ligada a la investigación. Es que en el momento en que la pareja entraba a la casa, no menos de cinco hombres que la acechaban entraron en acción.
Comienzo de la acción
Las calles desiertas y polvorientas de ese arrabal baigorrense, cercano a la autopista Brigadier López, se convirtieron en el escenario propicio para uno de los tantos asaltos que tienen a mal traer a la vecina ciudad en los últimos tiempos, como indeseado precio de estar pegada a Rosario.
Uno de los intrusos saludó a Pedemonte a culatazos con un arma de puño mientras sus cómplices copaban la casa con revólveres en alto y amedrentando a la esposa del dueño de casa, a su hija y a su yerno.
Los Pedemonte no olvidarán esa frase que los delincuentes le gritaron varias veces: “Si no nos dan la plata les secuestramos al chico”. Y no había más dinero que esos 700 pesos.
Los asaltantes condujeron a sus prisioneros hasta una habitación de la planta alta y maniataron a los varones. El llanto continuo del bebé era el sonido de la escena. Pero la lejanía de los vecinos obsequiaba impunidad a la gavilla.
“Eran cinco o seis delincuentes”, dijo ayer, escueto y elusivo, el dueño de la finca a este diario antes de elegir cerrar el diálogo. Prefirió no recordar otra vez que durante esas horas de cautiverio esos desconocidos se adueñaron de su casa y hurgaron hasta el último cajón.
Ante la escasez de billetes, los extraños eligieron los electrodomésticos de mayor valor como computadoras, hornos microondas, televisores y los dos automóviles disponibles de la familia: un Chevy Malibú –que apareció abandonado en el barrio Las Flores– y un Renault 9, encontrado luego en las afueras de Pérez.
De acuerdo a los datos suministrados por la policía, la banda permaneció en la finca de Sylvestre Begnis al 1000 desde las 21 hasta las 12.50. En ese lapso los intrusos no sólo vaciaron la vivienda sino también se hicieron un recreo sibarita para consumir la cena que la señora tuvo que suspender abruptamente.
El delito fue tipificado como robo calificado con privación ilegítima de la libertad, y los agentes de la comisaría 24ª intentaban anoche seguir algunas pistas para llegar hasta los ladrones a partir de posibles huellas que buscaban en los vehículos utilizados para la fuga.
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