UNA BEBA NO LLEGÓ A LA SALA DE PARTO Y NACIÓ EN EL AUTO
Juliana Galli nació ayer y ya es noticia. La beba se hizo “famosa” porque para nacer no esperó a llegar a la clínica en donde horas antes su mamá, Florencia Palacios, había ido a controlarse con su ginecólogo.
Ella decidió salir al mundo minutos antes y nadie se lo impidió. El parto debió hacerse en el auto que conducía su abuela paterna, Rosa, en la puerta de la maternidad ubicada en Urquiza al 2100.
La experiencia vivida ayer fue una mezcla de susto y alegría inmensa, según explicaron los familiares. Juliana pesa 3,500 kilos y mide 50 centímetros y debe estar en Neonatología de esa clínica, porque tiene “un poco de dificultad para respirar, pero está bien”.
Esta mañana, la flamante mamá contó a El Litoral que “ayer a las 9.30, vine al control porque tenía la fecha para el 13 de marzo, pero el médico me dijo que me tenía que internar a las 13. Cuando volví a la casa de mi mamá empecé el trabajo de parto y a las 12 nació la nena, cuando llegaba a la clínica”.
Y continuó el relato: “Me traían en el auto de mi suegra, en el asiento de atrás, y mientras esperaba que bajaran las enfermeras para que me vinieran a buscar, nació Juliana, en la puerta de la clínica. Después bajó la partera, la recibió ahí, le cortó el cordón y la subió”. En el auto también iban su suegra, su mamá, un hermano y su esposo, Iván Galli.
Nervios y felicidad
La abuela Rosa también contó cómo vivió esa experiencia: “Pasé muchos nervios, a pesar de que tengo cuatro hijos. Esto fue maravilloso e impresionante. Es la primera nieta de las dos familias. Hubo muchos nervios y susto, pero también mucha felicidad porque la esperábamos con muchas ganas”.
Ella conducía el auto que la llevó a la maternidad y aseguró que “fue un susto tremendo lo que pasamos. Yo había ido a la casa de Florencia en mi motito y cuando volví a mi casa, en Barranquitas, me llamó mi hijo para que llevara el auto, porque Florencia `no daba más’. Fue un tramo bastante largo y cuando llegamos al centro, nos cortó el semáforo en Salta y Urquiza”.
Rosa Galli finalizó relatando que “adelante de nuestro auto había un remís y un colectivo y atrás venía una ambulancia. Cuando el chofer se dio cuenta de que ella ya venía teniendo a la beba (permanentemente me decía que tocara bocina para poder ir más rápido), el muchacho empezó a hacer sonar la sirena y pasamos. Pero no alcanzamos a entrarla, porque la beba ya estaba con la cabecita afuera”.
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