UNA BRIGADA DE REQUISAS QUE BUSCA “CHUZAS” POR EL PENAL DE CORONDA
La cárcel de Coronda tiene desde esta semana un flamante cuerpo especial de requisas: la brigada está compuesta por 22 hombres especialmente entrenados en la cárcel de Devoto, dedicados a revisar cada una de las celdas en busca de armas blancas o cualquier elemento que pueda se usado con ese fin. Sin embargo la visita también es aprovechada con otros fines: los guardias ingresan acompañados de un enfermero y de un peluquero “por si algún interno lo necesita” según argumentó Jorge Bortolozzi, interventor de Coronda, quien reveló que en la primer semana de trabajo ya incautaron 70 chuzas, ayudados por detector de metales.
La creación de este cuerpo especial había sido recomendada por la comisión que envió el gobierno nacional tras la masacre del último 11 de abril. El flamante escuadrón está a cargo del alcaide Herminio Baptista y de Fabricio Román, y lo integran unos 22 hombres, todos miembros del Servicio Penitenciario que estarán dedicados con exclusividad a estas tareas.
El interventor Bortolozzi explicó que los agentes fueron seleccionados y entrenados especialmente. “Las dos personas que están a cargo de la agrupación viajaron a la cárcel de Devoto y a partir de esos contactos y de la experiencia personal ‑Baptista está en el Servicio desde hace 20 años‑, prepararon a los guardiacárceles”.
En una primera etapa, el mecanismo será de requisas diarias y a primera hora de la mañana: a las 7. Pero en un futuro cercano cuando el penal haya sido revisado, las requisas serán sorpresivas en los diferentes pabellones, a cualquier hora del día y con los internos en sus celdas. “Nuestra intención es poder detectar todo objeto prohibido que esté en manos de los internos o bien guardado y escondido”.
La primera requisa que realizó este cuerpo especial fue la mañana del último lunes en el pabellón 7, en la que se estrenó un detector de metales que el Servicio adquirió la semana anterior. “Fue una requisa meticulosa, de varias horas ‑dijo Bortolozzi‑. En tres celdas encontramos chuzas, y en uno de los patios hallamos otras quince que fabricaron los presos con hierros de la propia construcción penitenciaria que habían enterrado. También hallamos manojos de llaves que habían sido escondidos en los desagües cloacales”, reveló.
El funcionario agregó que se está realizando un cerramiento en las ventanas de los pabellones para evitar el ingreso de elementos similares.
De igual modo Bortolozzi remarcó que luego de estos procedimientos no hubo denuncias ni reclamos de los internos por agresiones del personal, asi como tampoco por el faltantes objetos de los propios presos. “El hecho de ser severos en las requisas no implica violentar bienes que pertenecen a los reclusos ni atentar contra su integridad”, sostuvo.
El interventor remarcó además que el cuerpo actúa “acompañado de un enfermero para el caso en que fuera necesario atender la salud de los detenidos, asi como también por un peluquero que preste en ese momento sus servicios en caso de que un interno asi lo requiera, o bien si fuera necesario para su higiene personal”.
De igual manera adelantó que en “los próximos quince días recibirán visitas el día domingo los internos del ala norte (ocupado en su mayoría por santafesinos), ya que durante estos últimos 45 días, ése era el día para los familiares de los internos rosarinos”, explicó Bortolozzi.
El interventor adelantó que la intención es que el próximo 19 de junio, cuando se celebra el Día del Padre, todos los pabellones puedan tener su visita. “Será volver a la normalidad al menos en esto, después de dos meses de medidas especiales”, sentenció.
Finalmente expresó sus deseos de que la situación continúe con normalidad. “No debemos descartar absolutamente nada pero hasta el momento no hemos tenido nuevos enfrentamientos. La situación está medianamente normalizada, pero sabemos que no podemos bajar la guardia”, concluyó Bortolozzi.
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