UNA CARTA, UNA RENUNCIA Y LA CRÍTICA AL SISTEMA SANITARIO
“Sencillamente me agoté”, dice como una explosión el doctor Ángel Viruega, hasta ayer profesor adjunto de neurocirugía y jefe de trabajos prácticos de neurología en el hospital escuela Eva Perón de Granadero Baigorria. Ese agobio –que lo llevó a expresar a través de una carta los motivos de su renuncia– no le viene precisamente de las complejas cirugías que realiza de forma habitual y que alcanzan en la mayoría de los casos unas 15 horas de duración. “Me cansé de la burocracia santafesina que independientemente de los gobiernos de turno ejerce una discriminación histórica que se refleja en los aportes que se destinan para la salud de los distintos departamentos de la provincia”, expresó.
Con 36 años de antigüedad en la medicina, Viruega ocupaba ese cargo –que lo obtuvo por concurso en el 91– desde hace 14 años a través de un convenio entre la Universidad Nacional de Rosario y el gobierno de Santa Fe. Gran parte de ese tiempo lo pasó llevando adelante una pelea sin éxito por aumentar el presupuesto en su área y crear un servicio de neurocirugía modelo dentro de esa institución.
La carta que elaboró el profesional para explicar los motivos de su renuncia está dirigida al gobernador Jorge Obeid, al senador Carlos Reutemann y a la decana de la facultad de Medicina, Raquel Chiara, y será ingresada hoy a la mañana en la mesa de entradas del hospital.
A lo largo de los años en esa función, el neurocirujano se entrevistó con el ex gobernador Carlos Reutemann –cuando estaba en ejercicio– y ese encuentro que fue un tiempo antes de las inundaciones de la ciudad de Santa Fe se sumó a una serie de múltiples y frustradas gestiones con los distintos secretarios de salud y funcionarios provinciales para lograr los fondos necesarios para la creación del servicio de neurocirugía.
“Ya decidida la renuncia, me viene a ver un discípulo y me cuenta que durante el 2003 y parte del 2004, período obvio de mis reclamos, se derivaron del hospital Centenario a unos 79 pacientes con hematomas intracerebrales hipertensivos para ser operados en un sanatorio privado, sin licitación previa ni control de calidad. El pago era de 4.500 pesos por paciente, es decir, unos 400 mil pesos en total. Ese monto es el que calculamos ante el ex gobernador Reutemann como necesario para tener nuestro servicio de excelencia en el hospital. Valga la redundancia ¿hay una esquizofrenia autista, tan enferma está la salud?”, escribió Viruega en uno de los párrafos de la carta de renuncia.
A este episodio denunciado se agrega otro vivido recientemente que también se encarga de relatar en un pasaje de la misiva, de la siguiente manera: “…me dirijo a examinar a un paciente que operaríamos de un tumor cerebral, y ante mi sorpresa, fue derivado por un neurocirujano –por orden del jefe de cirugía– a operarse a un sanatorio privado de la ciudad con costas al hospital. Se trataba de un paciente no descompensado y sin riesgos inminentes, mientras un paciente nuestro espera de hace 4 meses turno de cirugía, pues no nos proveen la sutura para realizarle un by pass cerebral. Busco explicaciones y no las encuentro, mi mente no da más”.
La suma de estas situaciones que enumera Viruega, por repetirse desde hace 14 años en el área en la que se desempeña, lo empujaron a tomar la decisión de renunciar a su cargo.
“He decidido poner fin a mi carrera docente y mi desempeño como médico en el hospital. Abandono la batalla por una dignidad docente y un servicio de neurocirugía que Rosario no tiene en la esfera provincial desde 1979. No lo hago por falta de convicciones y pérdida del sentido de la solidaridad social, sino por pedido de mi familia, que ve en riesgo mi salud”, explicó Viruega en otra parte del texto.
Después de haber dedicado seis años de labor en el ámbito académico casi como devolución por cada año en que cursó la carrera médica, el especialista asegura que su decisión de renunciar es inamovible.
“Mi origen ha sido humilde y la población me pagó cada año de la carrera universitaria por eso gran parte de mi vida lo dediqué a la docencia. Y también, por eso soy un firme defensor de la educación pública porque permite la igualdad de todos los ciudadanos pero es verdad que aunque sea pública no siempre resulta accesible”, aseguró.
El cargo de Viruega como profesor adjunto con dedicación simple que mantuvo a lo largo de 36 años está remunerado con un sueldo de bolsillo que ronda los 300 pesos. “Lo que cobra un docente en esta situación es equivalente a un subsidio por un Plan Trabajar”, criticó. Y abundó al finalizar la carta: “Quedará frustrada mi aspiración al cargo de profesor titular asociado, que ya no se dará y la del servicio que quizás un día el hospital Baigorria tenga. ¿Tendrá éste efecto ésta carta? Sinceramente no lo sé”.
LA RESPUESTA DE LA MINISTRA
La ministra de Salud, Silvia Simoncini, se manifestó en relación a la renuncia del doctor Ángel Viruega. “No he tenido oportunidad de hablar con él, pero puedo decir que aunque no conozco los detalles del paciente del hospital Baigorria que fue derivado al sector privado –y que el menciona en su carta–; tengo entendido que llevaba días hospitalizado con un cuadro agudo, agregado a una patología de base severa grave y el jefe del servicio autorizó de manera fundada la derivación”, expresó la funcionaria.
En cuanto a las denuncias elevadas a través del mensaje que redactó Viruega con respecto a la desigualdad de las partidas presupuestarias emitidas por la provincia, Simoncini señaló que “preocupa el tema de la distribución de recursos, pero hace falta pensar a la salud pública en su totalidad y esa será la dirección que tomará esta gestión del ministerio”. Y abundó: “El sistema público no es un sistema capitado y al concepto de presupuesto público para la salud hay que entenderlo como la integración de todo lo invertido por el estado en ese ámbito, que comprende el aporte de la provincia, de los municipios y comunas”.
En cuanto a los recursos destinados remarcó que esta poniéndose “al tanto de algunas de las dificultades para ver de qué manera podemos mejorar la red de prestaciones que tienen los efectores públicos en general y vamos a trabajar para darles lo que necesiten para funcionar”.
De todas maneras, se encargó de dejar en claro que Viruega es un profesor de la Universidad Nacional de Rosario y que ha tenido desarrollo académico en el hospital Eva Perón, pero que sus funciones no corresponden al presupuesto de la provincia.
“No desarrolla su tarea como médico del Ministerio de Salud provincial. La universidad tiene convenios con distintos hospitales escuelas y los docentes desarrollan sus tareas de enseñanza dentro de esos efectores pero no son médicos reconocidos dentro de la provincia”, señaló.
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